ARANCEDO ACLARÓ QUE EL DOCUMENTO DE LA IGLESIA ESTÁ DIRIGIDO “AL PUEBLO DE DIOS”
El documento de veinte páginas redactado por los obispos católicos reunidos en Pilar, al término de la 90ª Asamblea de la Conferencia Episcopal denunció la situación de la pobreza, exigió políticas de Estado para generar “trabajo digno y estable”, reclamó políticas regionales y por primera vez incorporó términos como “reforma agraria” o planteó la necesidad de estrategias demográficas para revertir el éxodo de población del interior del país al Gran Buenos Aires o a la Capital.
En ese contexto, los obispos incorporaron las definiciones más críticas sobre la pobreza y la desigualdad: “Hay una forma de insolidaridad preocupante”, que “es el crecimiento escandaloso de la desigualdad en la distribución del ingreso”. Según informó ayer el diario Página/12, la respuesta del Gobierno nacional no fue oficial, aunque varios funcionarios calificaron el documento de “poco feliz y poco realista”, como expresó Alberto Fernández.
Recién llegado del cónclave, el Arzobispo santafesino José María Arancedo, expresó en diálogo con LT 10, que “el documento no es en contra de nadie, sino dirigido al pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad. En la Conferencia Episcopal de habló de la justicia, de la libertad y la caridad y se rescató el progreso que hubo desde 2.001 hasta hoy, pero al mismo tiempo somos conscientes que faltan políticas de Estado, que tengan que ver con la seguridad, la pobreza y la marginalidad, no fue un documento contra nadie”
El Ministro religioso expresó en diálogo con “El cuarto poder” (LT 10) que “no me corresponde a mí hablar por el Gobierno, no se puede concluir de un modo directo, hay cosas que tocan a la gestión del Gobierno, sobre eso no hay dudas, pero la Iglesia siempre mantuvo una actitud respetuosa, esto no tuvo ninguna connotación política, no lo hicimos antes de las elecciones para evitar conjeturas”, dijo el Arzobispo.
“Como en todas partes del mundo, hay que atender las consecuencias de la marginalidad y hay que trabajar por la paz, la justicia y la verdad. Los argentinos hemos tenido, en momentos de nuestra historia, enfrentamientos”, señaló en relación al apartado del documento que habla sobre posibles enfrentamientos en la sociedad argentina de hoy. Sobre este inciso, relacionado a los años setenta, Arancedo propuso “no tener una mirada sesgada, hay que analizar la totalidad de los hechos. Hay que ser objetivo y observar todos los matices, sino no habrá participación ni pertenencia de la sociedad, lo que nosotros cuestionamos fueron ciertos criterios justicieros. Por supuesto que es grave el terrorismo de Estado, pero no se puede dejar de hablar de la guerrilla, sin comparar hay que decirle toda la verdad a la gente joven.
Finalmente, y consultado sobre los programas de educación sexual en los colegios, el Arzobispo manifestó que “(los obispos) no rechazamos la educación sexual, pero creemos que es necesario la inserción de todos los sectores. Hubo advertencias sobre el método de la educación sexual, el sexo tiene un significado importante, una dignidad, no se puede banalizar algo que tiene que ver con la persona con su formación integral. Se puede decir que la utilización del preservativo puede prevenir el embarazo, pero debe se más amplia la información”.
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