ARCHIVO: El cura Mariani dijo que "la Iglesia conocía la situación de Storni desde el ’92 y la ocultó"
El cura Guillermo Mariani continúa en el centro de la polémica a raíz de los dichos en su libro y ante su posible expulsión de la Iglesia. En declaraciones a LT 9, el sacerdote sostuvo que las denuncias hacia el ex arzobispo de Santa Fe, monseñor Edgardo Grabriel Storni, sobre el abuso sexual a seminaristas "estaban en manos de la Iglesia y se ocultó todo."Según reconoció desde el "año ’92 la Iglesia conocía las andanzas de Storni y fue evidente que existió una defensa corporativa para evitar que salgan a la luz los hechos que después se conocieron.""Lamentablemente en el caso Storni la Iglesia tapó todo y ya nadie se acuerda", dijo Mariani.CRÍTICAS A LA IGLESIA CORDOBESA "La Iglesia de Córdoba está gobernada por una dictadura", dijo Mariani en su habitual homilía de la misa dominical, en la Iglesia Nuestra Señora del Valle, conocida como La Cripta, del barrio Cerro de las Rosas. "No me asombra el amarillismo del periodismo cuando estoy afrontando el amarillismo de la Iglesia, que desde su autoridad máxima se atrevió a considerar mi libro sin leerlo. Eso sí es amarillismo", sostuvo durante su homilía. La publicación y amplia difusión de su libro "Sin tapujos" mereció primero un duro comunicado de rechazo de monseñor Carlos Ñañez, arzobispo de Córdoba y luego, ante la continua presencia de Mariani en programas televisivos, incluidos uno en España y otro en Chile, la máxima autoridad de la Iglesia le prohibió seguir haciendo manifestaciones. Hace dos semanas, en una carta pastoral leída en todas las parroquias cordobesas, Ñañez expresó el "profundo dolor" que le causó la difusión del libro de Mariani, a quien le reclamó "delicadeza" para tratar "ciertos temas". En la carta pastoral, Ñañez recordó que el cura Guillermo Mariani en el libro "narra su vida, su ministerio, sus experiencias" y que "entre éstas, algunas que decían referencia a sus relaciones sentimentales y a intimidades con personas de uno u otro sexo". El arzobispo opinó que "no se trata de querer disimular u ocultar nada, se trata simplemente de que hay ciertos temas, experiencias que conviene considerar con autenticidad pero al mismo tiempo con delicadeza, por respeto a las personas, a su intimidad y a sus convicciones". El cura recordó que durante sus primeros diez años de sacerdocio, "sumiso y pecador oculto", recibió muchas y constantes alabanzas de sus superiores. "Pero todo cambió -resaltó- cuando tomé en serio y con madurez mi sacerdocio. desde entonces, nunca nadie de la jerarquía ni mis adláteres, reconoció ningún mérito". Cuando el Arzobispado le impuso silencio, le advirtió a Mariani que podría ser sancionado y una de las alternativas que se conoció era la de su posible traslado a otra parroquia, que podría ser de alguna localidad chica del interior provincial.
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