Archivo: "El Silencio del Testigo Clave"
El 13 de enero de 1.984 Monseñor Jaime De Nevares escuchó asombrado el relato del médico generalista Roberto Fermín de los Santos. El – entonces – joven doctor contó en detalles cómo funcionaba el andamiaje represivo en Santa Fe, ofreció nombres y lugares. Dos décadas después su declaración toma vigor, puesto que sus dichos están siendo confirmados por la investigación del juez federal Reinaldo Rodríguez. El testimonio fue recogido por la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) y quedó plasmado en el legajo 4.627 al que tuvo acceso este portal.Con 53 años, de los Santos vive en la cordial localidad de Radatilli, una villa balnearia cercana a Comodoro Rivadavia, al sur del país. Cuando el Gobierno democrático de Raúl Alfonsín creó la CONADEP, el médico no dudó y se presentó ante el Arzobispo Jaime de Nevares y confió al religioso, a su secretario letrado Dr. Raúl Aragón y a la funcionaria de la Comisión, Dra. Susana Aguad, cómo estaba armada la máquina de matar en Santa Fe.DE JEFE DEL SERVICIO DE SANIDAD MONTONERO A INFORMANTE DEL EJÉRCITODe los Santos se involucró de joven a la “experiencia revolucionaria” de la época. Ya en los setenta, en los albores de la “primavera camporista” se unió al trabajo en la villas cordobesas que realizaban los grupos cristianos vinculados al movimiento tercermundista de sacerdotes, encabezado por el padre Carlos Mugica. Fue allí que un dirigente de Montoneros le ofrece sumarse a la organización, especialmente para trabajar como médico, a pesar que no lo era, puesto que debía varias materias para recibirse como tal. Surge la idea de montar un quirófano para atender a los militantes. La Organización dispuso del dinero, el respaldo y los colaboradores. De los Santos fue designado como Jefe del Servicio de Sanidad de Montoneros en Córdoba. Pero el 26 de marzo de 1.976 cae preso, sometido a extensas sesiones de tortura y posteriormente detenido en forma ilegal en el centro clandestino conocido como “La Perla”, en Córdoba.Los militares le ofrecieron colaborar con la lucha antisubversiva aportando datos de sus compañeros de la organización. Primero le propusieron que llevara adelante una conferencia de prensa donde debía desprestigiar la lucha armada y sobre todo a Montoneros. Luego le exigieron infiltrarse en grupos de Derechos Humanos para recoger información de las reuniones. El 13 de enero de 1.984, la funcionaria de la CONADEP preguntó: ¿Usted tuvo que dactilografiar listas de prisioneros para remitirlas diariamente a la Base de Operaciones?. De los santos respondió que “en pocas oportunidades lo hice, porque estaba dedicado a la elaboración de documentos doctrinarios de contrainsurgencia”.EL CAPÍTULO SANTAFESINODe los Santos declaró que “durante el año 1.977 fui destinado a Santa Fe y se me ordenó que me presentara en el Destacamento de Inteligencia, cuyo jefe era el Teniente Coronel (Domingo Manuel) Marcellini, siendo su Jefe de Operaciones el Capitán (Domingo) Morales, a quienes los otros oficiales llamaban ‘el idiota’ por sus escasas luces. Al punto que decían que el padre lo había mandado a la Escuela de suboficiales Sargento Cabral y que se pasó con el ómnibus y terminó en el Colegio Militar terminando en Oficial”.Del mismo modo, el médico dijo que las personas encargadas de la lucha antisubversiva en Santa Fe – además de las anteriores – eran el capitán Alberto José Jaime, alias ‘el Mono’, ingeniero militar, cuyo último destino fue La Rioja; el capitán Julio César Domínguez, alias ‘Potín’, cuyo último destino fue Misiones; el capitán (Héctor Melitón) Martinez, alias ‘Nolo’, por su baja estatura, cuyo último destino fue Bariloche; el Sargento retirado, alias ‘Nicolás’ (puede tratarse Nicolás Correa), cuyo apellido desconoce – agrega el documento -, adscripto como personal civil, que se encargaba de alquilar las casas operativas y tenía estrechas vinculaciones con los directivos de la Cervecería Santa Fe; el sargento retirado Hauque, alias ‘el Turco’ o ‘el Lolo’, que vive en Santo Tomé”. Menciona además al “oficial de la Policía santafesina, del D2, adscripto al Destacamento de Inteligencia en Santa Fe, que creo era el número 122, alias ‘el Pollo’ (en referencia a Héctor Romeo Colombini). Había también tres civiles cuyos nombres desconoce, adscriptos al servicio, así como tres sargentos ayudantes del Ejército, de los cuales no recuerda nombre ni alias”.LAS “CASITAS”Siempre en el mismo relato, el médico dijo que en Santa Fe “había tres casas operativas sucesivas: una de fin de semana en San José del Rincón, que puedo ubicar, otra en las afueras de Santa Fe, que también puedo ubicar y una tercera en la localidad de Coronda, también localizable. En dichas casas presencié la existencia, llegada y partida de numerosos detenidos ilegales, como era habitual encapuchados y amarrados, muchos de los cuales vi durante las sesiones de torturas. Las mismas eran aplicadas por todo el personal mencionado más arriba, menos el Jefe del Destacamento quien, sin embargo, visitaba periódicamente las casas”.De los Santos le contó a la CONADEP que “no tuvo conocimiento de los nombres de los torturados, excepto de un agente de la Policía de la Sección Personal, militante de Montoneros y que fue muerto durante la tortura porque utilizaron sobre él 220 voltios sin previo conocimiento del manejo. Recuerdo que la preocupación final de los torturadores en este caso era cómo podían comprometer a la Unidad que lo había detenido, el D2, diciendo que se ocupara de su entierro. Una característica a señalar en la zona de Santa Fe, era que Inteligencia se quejaba que ‘los verdes’ no querían asumir sus operaciones, por lo cual debían alquilar casas de fin de semana que no ofrecían la seguridad y el aislamiento necesario, de lo cual se ocupaba el sargento retirado ‘Nicolás’, por lo cual los detenidos debían ser trasladados rápidamente. Muchos eran legalizados ‘por derecha’, internados en hospitales o encarcelados, según los casos, pero muchos morían en la tortura que no se prolongaba como (el centro de detención clandestino de Córdoba) en ‘La Perla’, por falta de capacidad de la casa operativa. En todos los casos no pasaban más de una semana en esas casas, sobre todo porque no tenían víveres para los presos. Luego los remitían a lugares legales de detención y si se los necesitaba los volvían a pedir”.El médico llegó a Santa Fe en enero de 1.977 y se fue en febrero. Volvió a principios de marzo y se quedó hasta abril. “La última casa operativa, la de Coronda ni fue utilizada y quedé prácticamente como casero de la misma, pero como no me dejaban ni dinero ni comida reclamé y fui enviado otra vez a Córdoba. Recuerdo sí, que una sola vez, llevaron a seis detenidos a la casa de Coronda y a todos se los llevaron de vuelta ‘por derecha’. Como militantes colaboradores se encontraba un tal ‘Guillermo’, de profesión veterinario y un tal ‘José’, probableme
nte de apellido Quiroga, oriundo de Ayacucho, provincia de Buenos Aires, a quien enviaron a efectuar un curso de Inteligencia en el Batallón 601. Esto creó un problema al Jefe del Destacamento cuando supo que era un ex combatiente Montonero. Los ‘verdes’ – declaró de los Santos – que apoyaban al Destacamento de Inteligencia, era el Regimiento de Pontoneros de Santo Tomé, ya que los oficiales de inteligencia de la zona pertenecían, en general, al cuerpo de Ingenieros”.Después del paso por Santa Fe, de los Santos fue enviado a Córdoba, donde obtuvo la posibilidad de rendir las cuatro materias que le faltaban para recibirse de médico. Una vez obtenido el título, lo envían a Neuquén con el compromiso de seguir colaborando como informante de la Inteligencia Militar.El 30 de octubre de 2.003, el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Dr. Eduardo Luis Duhalde, le envió una copia de la declaración de Roberto Fermín de los Santos ante la CONADEP (legajo 4.627) al Juez Federal Francisco Miño, quien la recibió el 5 de noviembre. El médico fue dos veces solicitado por la Justicia Federal santafesina para declarar en calidad de testigo, pero argumentó – en ambas ocasiones – que “no podía hacerlo por padecer una enfermedad de tipo coronaria que le exige no someterse a situaciones de stress”, según se desprende de la historia clínica adjuntada al rechazo de la convocatoria de la justicia santafesina.Ahora, el Juez Federal Reinaldo Rodríguez – que investiga la represión ilegal en Santa Fe y que ya procesó y detuvo a seis ciudadanos – tiene una nueva oportunidad para contar con el testimonio del médico. Una de las alternativas es solicitarle a la justicia federal cordobesa una copia de la testimonial del médico, en el marco de una causa similar. Incluso, según informaron fuentes cercanas a la investigación, no se descarta que se le ordene por la fuerza pública, asistir a nuestra ciudad para ratificar la declaración de la CONADEP o para aportar más datos sobre la investigación. Pero, por ahora, solo hay silencio.
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