ARCHIVO: “Me tocó hacer de David para tumbar al Goliat de la Iglesia”
Hace exactamente un año que la estructura jerárquica que había sostenido durante años un modelo acabado de gestión eclesiástica, comenzaba a desmoronarse. Si bien pasaron sólo 365 días, los cambios que se produjeron en este tiempo, empezaron a querer transformar una iglesia cada vez mas alejada de la gente. Tras cumplirse un año de las declaraciones realizadas por el Padre José Guntern, sacerdote de la Parroquia San Roque, el religioso hizo un balance de todo lo ocurrido a partir de sus dichos, que desencadenaron la reacción desesperada del ex Arzobispo Edgardo Gabriel Storni y de su entorno, en lo que se conoció como “la apretada histórica" del 22 de agosto del 2002, llevada a cabo en la sede eclesiástica de calle General López, y que provocara luego la renuncia del por entonces titular de la arquidiócesis santafesina.
“Jamás pensé que me iba a ocurrir lo que me pasó después… yo estaba muy solito, en mi casa, cuando me llegó un papel pidiendo que hable urgente al Obispado, donde me comunicaron que me iban a buscar inmediatamente para reunirme con unos curas”, comenzó recordando el anciano sacerdote, adoptando una postura reflexiva que se iba agravando con el transcurso del relato y que no hacía más que evidenciar la forma en la que su memoria volvió a aquella convulsionada noche. “Entramos por el galpón de ingreso al Arzobispado, por la Avenida y caminamos en la oscuridad por esos largos pasillos hacia una sala donde se encontraba el grupo de sacerdotes que ya estaba aguardándome” afirmó Guntern quien inmediatamente acotó con bronca y como buscando corroboración: – ¡mire que llamarme de noche para ir al obispado, en mi vida había ido a ese lugar de noche!-.
La historia que sigue, fue contada por él mismo hace exactamente 365 días. Fue repetida muchas veces por distintos medios de comunicación y ante la justicia. Pero la necesidad de desahogo, de purga fue más fuerte una vez más. Ahora, uno de los datos a los que hizo referencia el párroco de la iglesia San Roque, fue fundamental para que la justicia santafesina vuelva hoy a requerir la presencia de Edgardo Gabriel Storni en los tribunales locales. “Siempre digo que fue preparado un Sanedrín, la persona que lo organizó estaba vigilando todo de cerca esa noche” indicó el religioso, cuyo tono de voz comenzó a cambiar a medida que iba avanzando en los túneles de su memoria hasta llegar al punto más conflictivo de lo que ocurrió.
“Cuando me di cuenta que estaba todo tramado, tuve que aguantar una sarta de preguntas caracterizadas sobre todo por la prepotencia con la que me trataron, insultándome…me sentí muy humillado, no podía escapar de ese momento y encima después me di cuenta que todo ese equipo estaba armado por quien yo creía lejos… en Roma, pero que estaba ahí nomás, escondido tras bambalinas, mientras que afuera como títeres de él, esos curas jóvenes me hacían mil preguntas sobre una carta que yo había entregado hace diez años”, afirmó en diálogo con Notife. De esta manera, el religioso de 82 años, hizo referencia nuevamente a la carta enviada al por entonces Arzobispo Storni, en donde le confesaba conocer la conducta sexual que había tenido durante un encuentro con un seminarista, en un veraneo a comienzos de la década del 90, en Calamuchita, Córdoba.
Recordando todo lo que ocurrió por aquel tiempo, dijo que “nunca imaginó que le pedirían la retractación de lo que comentó, “del famoso desliz” contenido en la misiva. Inmediatamente, comenzó a dar más precisiones sobre la persona que –según el religioso – "orquestó el operativo para pedir su rectificación pública. Todos saben que el Arzobispo de entonces –que después renunció- fue quien armó ese equipo de jóvenes para que me exigieran una retractación de lo que había dicho en la carta, donde no le falté en ningún momento el respeto, sino por el contrario, le hacía ver que había pasado por un mal momento y que él era el que tenía que retractarse por lo que había ocurrido”, expresó Guntern en el diálogo que tuvo con este diario, desde la misma sala de estar donde un año antes, había confesado todos los secretos que tenía guardados desde hace años y que involucraban seriamente a la por entonces cúpula de la iglesia local.
Durante la charla, no pudo evitar hacer referencia al proceso judicial que lleva adelante el juez de Instrucción de la 5º Nominación, Dr. Eduardo Giovaninni, y comentó que cuando se enteró de la posibilidad que se concrete el llamado para prestar declaración indagatoria a Edgardo Storni dijo que se sintió “muy dolido. Hasta grité, casi llorando por lo que se estaba renovando con la noticia” afirmó Guntern quien agregó: “como sea tengo una edad demasiado avanzada para sufrir ciertas cosas que me incomodan seriamente en mi intimidad”.
El sacerdote se mostró melancólico y preocupado tras destacar que “como el proceso está en plena marcha, y están hablando que la justicia volverá a llamarlo a declarar (por Storni), los periodistas comenzarán a trabajar de nuevo y reflotar todas las cosas que se dijeron e hicieron en aquel momento. A mi me duele, porque todo eso como que me tuvo de protagonista… siempre que hablan del “Caso Storni”, lo asocian a Güntern y eso me molesta; siempre dicen “Storni-Gunter, Guntern-Storni, como si fuéramos un dúo para hacer una cantata con él”, comentó irónicamente.
“Lamentablemente me tocó a mi contar todo, una vez me dijeron que yo fui un David que volteó al gigante Goliat; David era muy joven y pequeño, mientras que Goliat eran un gigante muy armado, que con toda su armadura cayó y murió. Así también me tocó hacer de David para derrumbar al gigante Goliat de la iglesia, me tocó hacerlo…", sostuvo reflexivo.
Al ser consultado por Notife sobre su relación con los sacerdotes presentes en aquella polémica noche del 22 de agosto del 2002, expresó que hace poco había hablado con uno de los sacerdotes que "estaba en la cosa” , durante una celebración en la parroquia San Cayetano, en la que Guntern colaboró. El religioso al que hizo referencia es el Padre Edgard Stoffel, a quien prefirió no nombrar hasta que en forma explícita fue consultado sobre el tema. "Me mandó dar las gracias, aunque no me dijo nada en el momento", dijo Guntern, tras lo cual, agregó que "el Arzobispo actual, José María Arancedo, lo felicitó por lo que había hecho".
"Yo quiero olvidar todo lo que ocurrió y perdonar a los que estuvieron actuando manejados por aquella persona que los dirigía", sentenció.
El nuevo apostol
El religioso de la parroquia San Roque, también emitió su opinión sobre la llegada y la figura del reemplazante de Storni. "Arancedo es bárbaro, era la persona que hacía falta que viniera, un hombre simple, humilde que está en todas partes" afirm&oa
cute; Guntern. "Está logrando reconstruir la relación con la gente, es la persona oportuna", afirmó a la vez que comentó cómplice, que el titular de la Arquidiócesis "se está haciendo amigo y muchas veces sin aviso, me llama y viene a comer a casa". José Guntern, habló sobre el ahora Obispo Emérito, Edgardo Gabriel Storni, cargo que lo iguala a cualquier sacerdote que haya ocupado dicho cargo y se haya retirado. En tal sentido, explicó que "para la iglesia no pasó nada, ahora tiene otra responsabilidad".
"La Iglesia tiene que asegurarle un bienestar de acuerdo a su edad, la iglesia no va a juzgar nada ahora, el juicio estará en manos de los hombres"
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