ARCTIC MONKEYS, EL NUEVO FENÓMENO DEL ROCK BRITÁNICO
En un tiempo récord, la escena anglosajona se ha rendido ante la nueva sensación que recorre desde hace escasos meses las listas de éxitos. El —para muchos— desmesurado seguimiento que los medios dedican desde hace semanas al cuarteto indie de Sheffield, Arctic Monkeys, no sólo es llamativo en sí mismo, sino que demuestra el regreso del rock más canónico como fuente anhelada para el consumidor anglosajón.
Con una edad promedio que no supera los 23 años, el cuarteto formado en 2003 por Alex Turner (voz, guitarra), Andy Nicholson (bajo), Jamie Cook (guitarra) y Matt Helders (batería) ocupó, asombrosamente, la portada del diario londinense The Times en su edición del 30 de enero. El motivo era que el primer y único disco editado por el grupo, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, se había convertido en el disco que más unidades ha vendido en su primera semana de aparición. Es decir, que las más de 360.000 copias que se vendieron en locales en solo siete días superan al medio millón de copias que tardaron los Beatles en vender de su disco estreno Please Please Me al cabo de un año, o las casi 56.000 unidades que los también británicos Oasis hicieron en la primera semana con su debut discográfico, Definitely Maybe.
El disco más vendido de la historia en Gran Bretaña es el Sgt. Peppers de los Beatles, con 4,8 millones de unidades.
El dato añadido que da mayor entidad a esta acogida popular es que en esos 360.000 discos vendidos no se incluyen las copias bajadas legalmente de iTunes y otras tiendas on line, y que fácilmente superarían las 400.000 copias, sólo en esa semana.
Las reiteradas portadas dedicadas al grupo por medios tan significativos como el New Musical Express o The Guardian inciden en otras tres características que tener en cuenta: la inmensa fama del grupo originario del condado de Yorkshire se cimentó desde mediados del pasado año sólo a través de colgar gratuitamente sus canciones en Internet (fue con su EP Five Minutes with the Arctic Monkeys, editado por Bang Band en mayo de 2005, que la banda se convirtió en la primera que sin disco en la calle alcanzó el puesto número 1 en los charts ingleses); su primer contrato discográfico, aparte de muy reciente, ha sido con el sello independiente Domino (el mismo de sus primos de Franz Ferdinand), y, finalmente, su muestrario musical es una embravecida sucesión de cortes de rock duro y nervioso, que los acerca al punk y tiene ecos metálicos de Nirvana, influencias de The Jam, The Clash, The Smiths, The Libertines y The Strokes.
El círculo se cierra con unos textos donde el adolescente tipo británico se puede ver perfectamente reconocido, como reflejan temas como I Bet You Look Good on the Dancefloor o When the Sun Goes Down.
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