ARGENTINA APLASTÓ A REPÚBLICA DOMINICANA Y YA ESTÁ EN SEMIFINALES
Había que sacarse los fantasmas de encima. Esa sombra negra que significó la increíble derrota ante Venezuela, que puso mal a más de uno en el equipo argentino. Con ese antecedente, Argentina salió a jugarle a República Dominicana, sabiendo que no quedaba otra que ganar para asegurarse un lugar en las semifinales, ya que en el primer turno del día, Venezuela había superado a Canadá.
Nadie dudaba de la diferencia entre uno y otro. En todo sentido había superioridad argentina, pero era necesario demostrarla adentro de la cancha y sobre todo dejar en claro que lo de anoche, el final más que nada, fue un mal recuerdo y punto.
Por suerte, los de Magnano salieron con todo.A no perdornarle la vida a un equipo inferior, que se encontró con un rival muy inspirado. En los primeros minutos se mantuvo la paridad, pero siempre quedó en claro que Argentina, si aceleraba, lo resolvía rápido.
Manu Ginóbili, quien hasta aquí había tenido flojas actuaciones, salió decidido a demostrar lo que vale. Y ahí se vio su mejor cara, el talentoso zurdo que en la NBA da que hablar. Sumó y sumó, mientras que Oberto otra vez lastimó en los dos tableros.
¿Dominicana? Sólo acompañó. Porque cometió muchos, muchísimos errores defensivos, y para colmo cuando tenía la pelota generalmente la entregaba mal. Conclusión: sólo estuvo en la cancha y su consigna fue hacer un papel digno.
Había que encarar la segunda mitad del partido con la misma mentalidad. No era fácil, claro, porque la consigna pasaba por mantener ese andar arrollador de los primeros veinte minutos. Magnano, desde el banco, enseguida se dio cuenta de que el negocio pasaba por mover a los jugadores para darle descanso a la mayoría de las figuras. Entonces, quedaba latente la posibilidad de que el nivel no fuera tan alto como en el arranque. Error, porque todo siguió igual o, incluso, aumentó la distancia.
Es que a medida que se acercaba el cierre del encuentro, a Argentina se le simplificó todo. Porque Dominicana, ya sin ganas y con poca resistencia física, se dedicó a aguantar. Muy abierto atrás, fue una tentación para los argentinos que, por momentos, hasta se dieron algunos lujos.
Terminó siendo victoria clara, en definitiva. Clarísima del principio al final. Y ahora, de cara a las semifinales, habrá que mirar para adelante y no sacarse de encima el objetivo prioritario: conseguir una de las tres plazas para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
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