ARGENTINA BUSCÓ MÁS, DEJÓ ATRÁS A URUGUAY Y YA ESTÁ EN CUARTOS
El mérito mayor, esta vez, fue la búsqueda constante impregnada de paciencia. Porque el primer tiempo había pasado entre goles convertidos, goles padecidos, errores defensivos, y un nivel de juego con más dudas que certezas. Y el segundo, claro, empezaba a consumirse. Y nada. No había caso. Y eso que Uruguay jugaba con uno menos desde los 34 de la primera etapa…
Hasta que Ayala metió el cabezazo goleador, a diez minutos del final, y acomodó el resultado para el lado de la justicia. Sobre la hora Figueroa puso el 4-2 y le dio formato de goleada al clásico. En síntesis Argentina, sin brillar, ganó bien, y quedó en el segundo puesto del Grupo B, y el sábado jugará contra los anfitriones de esta Copa en Chiclayo.
Había sido raro el desarrollo en el comienzo. No había hecho pie la Selección, no se había despertado en realidad, cuando Uruguay, a través de un bombazo desde fuera del área de Fabián Estoyanoff, se había puesto en ventaja. Pero en un minuto, sin haber cosechado elementos como para levantar sonrisas, el equipo de Bielsa dio vuelta la historia. Se puso 2-1. Y pareció tranquilizarse. Y amagó con algunos pincelazos de buen fútbol.
Por aquel entonces Argentina amortiguaba los sistemáticos golpes de los uruguayos sobre Andrés D’Alessandro, al cabo la figura de la cancha. Controlaba el partido. Y encima se fue expulsado Joe Bizera por doble amonestación. No había terminado el primer tiempo y parecía asunto liquidado. Pero a la salida de cada avance perdía la pelota Argentina. Y quedaba mal parado, aun siendo once contra diez. Y con un estupendo zurdazo Vicente Sánchez estampó el 2-2 (Abbondanzieri reaccionó tarde).
Ni el gol de penal del Kily González ni el de Luciano Figueroa habían alcanzado para asegurar la victoria. Claro, tampoco había emergido con la suficiente claridad la Selección como para diferenciarse de un rival con más temperamento que fútbol.
Ya sobre la expiración de la primera parte había entrado en Uruguay un defensor Guillermo Rodríguez, quien se ubicó como lateral izquierdo, por un atacante (Estoyanoff). Y para el complemento Bielsa puso a Mariano González por Clemente. Pero más allá de esa variante, el técnico modificó el tablero. Varios cambiaron de posición como para aceitar la búsqueda. Entró Tevez, más tarde, para cambiarle la cara al ataque. Y cuatro minutos después asomó el triunfo esquivo: Ayala metió el tercero y puso justicia. Después Figueroa cerró la cuenta. Y punto. No brilló Argentina. Pero fue más que Uruguay. Y ganó bien.
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