ARGENTINA CANCELÓ AYER SU DEUDA CON EL FMI Y DEFINE SU FUTURO ECONÓMICO
La Argentina canceló ayer anticipadamente su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con un pago de 9.530 millones de dólares estadounidenses, que se hizo efectivo a través de reservas de libre disponibilidad en una compleja operación que involucró a 16 bancos centrales de distintos países del mundo.
Así lo anunciaron, conjuntamente, la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, en una conferencia de prensa que se realizó ayer en el Palacio de Hacienda.
En lo que se transformó casi en un clásico de enero, la ministra Miceli volvió hoy a presentarse en conferencia de prensa para anunciar la efectivización del pago al FMI, un hecho que calificó como de “un alto valor político y simbólico” y “muy importante para la Argentina porque le permite una mejora en su situación económica, financiera y fiscal”.
“Es un día de satisfacción”, dijo Miceli al anunciar el desembolso y manifestar que el mayor bienestar se produjo no cuando “se apretó el botón de enter del pago, sino cuando se recibió la confirmación de que los fondos estaban depositados”, dijo la titular de Economía.
El pago se hizo efectivo con reservas internacionales del país. “Al día de hoy (por ayer) las reservas del país quedaron en 18.500 millones de dólares, más de lo que teníamos a finales de 2004”, destacó Redrado.
Los casi 55.000 millones de pesos de base monetaria han quedado “cubiertos” tras esta operación, ya que la relación “reservas-base monetaria se viene cumpliendo desde el 28 de diciembre y también se ha cumplido en el día de la fecha”, aclaró Redrado.
Por otra parte, la titular de Hacienda ratificó la política del gobierno de seguir “acumulando reservas y mantenimiento de un tipo de cambio competitivo”. Explicó además que el uso que se dará a estos fondos atesorados “dependerá de las posibilidades de acumulación que tengamos -el superávit comercial es alto- y de la relación con los organismos internacionales”.
El titular de la autoridad monetaria, quien se ocupó de dar los detalles finos de la transacción, resaltó la envergadura de la operación, que a su juicio “fue la más importante y compleja de los 70 años de vida” de la entidad, por “la cantidad de operaciones y el tiempo récord en el que se realizaron”.
Los pasos formales
Redrado precisó que la operación se concretó aproximadamente a las 13.30, una vez que el organismo de crédito comunicó oficialmente que el gobierno argentino debía desembolsar 6.656 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), una canasta de monedas que incluye dólares, euros, yenes y libras.
Una vez conocido el monto de DEG adeudados, la Argentina accionó los mecanismos para pagar los 9.530 millones de dólares que correspondían a la conversión entre ambas monedas.
El pago se realizó a través de dos modalidades: por un lado, el Central transfirió aproximadamente 4.000 millones de DEG al Banco Internacional de Pagos (Basilea), y los restantes DEG sólo implicaron un giro electrónico por tratarse de reservas que estaban depositadas en el FMI.
A su vez, el Banco de Basilea, una vez recibida la instrucción del BCRA, transfirió los 4.000 millones de DEG a 16 fuentes diferentes de bancos centrales de distintos países del mundo, que no fueron especificados.
La sangría de reservas que tendrá el Banco Central se compensará con la emisión de una letra intransferible, en dólares estadounidenses a 10 años, por el mismo monto de la deuda cancelada, para equiparar pasivos y activos de la entidad.
El título público devengará intereses similares a los de las reservas internacionales del Banco Central para el mismo período y hasta un máximo de la tasa Libor anual menos un punto porcentual, pagaderos semestralmente.
“Con las letras que recibe el BCRA, valuadas al 100% de su valor nominal, el impacto patrimonial es neutro”, explicó Redrado.
Con este desembolso, el gobierno dio un paso trascendental en la política de desendeudamiento impulsada por el presidente Néstor Kirchner, que de ahora en más tendrá un grado de autonomía vital para consolidar los pilares centrales del esquema macroeconómico.
“A partir de ahora se inicia una nueva etapa, en la cual los argentinos decidiremos, sin demasiados cuestionamientos, las políticas que llevaremos adelante”, subrayó Miceli.
Tras destacar que la Argentina “continuará” como país miembro del FMI, Miceli hizo hincapié en la necesidad de “contribuir a mejorar la arquitectura financiera internacional para que el organismo cumpla con el rol para el cual ha sido creado”.
La Argentina mantendrá su condición de país miembro del FMI, sometiéndose a las revisiones anuales de sus variables pero liberándose de los permanentes monitoreos y exigencias del organismo a partir del crecimiento de la deuda, especialmente en la década del noventa.
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