ARGENTINA – COLOMBIA: UN EMPATE MENTIROSO
Primera, invicta y sólida. Que por primera vez en el certamen la Argentina haya cedido un empate no es un dato que invite al desánimo. Envasada en esa igualdad en un gol que supone paridad, la Argentina volvió a mostrar carácter y jerarquía. Y acumuló méritos suficientes como para ganarle a Colombia. Pese a que no contó con el bálsamo protector de la justicia, el juvenil igualmente terminó como puntero del Grupo A y el próximo martes, en la apertura del hexagonal final, será Venezuela, en Armenia, el primer obstáculo en el camino al Mundial de Holanda.
Con aroma a ingratitud se cerró el primer tiempo. Porque el marcador favoreció a los locales, cuando en realidad los méritos correspondieron al conjunto albiceleste. Si se trata de graficarlo con contundencia, nada resume mejor la desproporción del juego que las situaciones de riesgo frente a las vallas. Mientras Colombia contó con una sola, los dirigidos por Tocalli dispusieron de cuatro claras oportunidades. Pero el equipo cafetero acertó y la Argentina falló una y otra vez en la definición. Esa resultó la única explicación cierta para la primera etapa.
Dos veces Peirone, otra Zabaleta y una más Boselli no pudieron convertir. Y en otra ocasión, correctamente, a Cardozo le anularon un gol por una falta previa de Peirone. La Argentina acorraló a Colombia, pero no pudo vulnerar el tramado defensivo de los locales, que se retrasaron con dos bloques graníticos y abandonaron el protagonismo del encuentro.
Apenas una distracción le alcanzó a Colombia para obtener una ventaja exagerada. Barrientos perdió un balón y Radamel Falcao –juega en las inferiores de River– avanzó, desparramó a Barroso con un amague, y sacó un derechazo que superó a Ustari.
La Argentina no perdió la línea ni la voracidad. Sostuvo su instinto ambicioso. Pero volvió a chocar contra su falta de justeza y espacios en los metros finales. Lo destacable es que después del entretiempo, la selección insistió. Con paciencia y decisión. Tocalli apostó por dos cambios ofensivos (Messi por Cardozo y Bravo por Boselli) para intentar arrinconar a Colombia. Y lo consiguió, hasta transformar el área de Libis Arena en una zona sitiada.
La igualdad llegó por un camino desprovisto de vistosidad, pero abonado a la justicia: Zabaleta trabó una pelota que afortunadamente derivó a la posición de Peirone y el delantero empujó al gol. Con la dinámica de Biglia y Torres, el juvenil merodeó la victoria. Y más allá del empate, volvió a entregar señales de autoridad.
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