ARGENTINA CONSIGUIÓ EL PASAJE A LOS JUEGOS
Cómo olvidar Indianápolis 2002 en este momento. Los subcampeones del mundo repitieron el ritual de revolear las toallas por encima de la cabeza y festejaron con los hinchas que siempre acompañaron en las tribunas del Coliseo Roberto Clemente. La Argentina jugó como en el Mundial y ya está en Atenas 2004. Por eso lo celebró con locura. Hasta Rubén Magnano, el DT siempre serio y medido, se dio el gusto dirigirse a la gente con el puño en alto para dedicarle el logro.
Una clasificación que llegó de manera arrolladora (sin rastros del irregular andar del equipo en el torneo), porque la Argentina se llevó por delante a Canadá, lo venció por 88-72, pero sólo porque ya festejaba en los últimos minutos, porque las diferencias llegaron a ser de 31 puntos (75-44 al final del tercer cuarto). Y la gran figura, en el momento más caliente, fue Emanuel Ginóbili. Cuando él estuvo en la cancha, Canadá tembló. Metió 26 puntos e hizo jugar a todo el equipo, con la jerarquía de un NBA.
No faltó el recuerdo para la final de esta noche, a las 23 (hora de nuestro país y con transmisión en directo por ESPN+), cuando la selección se medirá casi seguramente con el Dream Team, que anoche jugaba la otra semifinal con Puerto Rico.
En cuanto al juego, la Argentina tuvo una marcada intención de llevar la pelota en el poste bajo. Sin embargo, no encontró buenos resultados con Oberto, que estuvo errático (1 de 3 en el primer cuarto). Y la solución la encontró un Ginóbili inspirado y genial, que redondeó su mejor primer tiempo del campeonato, con 20 puntos (5 de 7 en triples).
Canadá, como era de esperar, puso enfrente un perímetro peligroso, algo dependiente de Steve Nash, pero con muchos ataques resueltos en duelos uno contra uno (donde se destacaron el mismo Nash y Brown).
Pero eso no fue suficiente para los canadienses. El ritmo lo marcó simpre la Argentina, especialmente con el control de Pepe Sánchez. El juego pausado de los ganadores contra el vertiginoso de los rivales marcó diferencias en las asistencias (17 a 5 para la selección nacional).
Y no todo fue ataques estacionados: cuando la defensa fue asfixiante, también se robaron muchos balones (6) y el equipo de Magnano pudo correr contraataques a través de los cuales también anotó varios dobles.
Como defecto, sólo se pueden marcar algunos apresuramientos del Chapu Nocioni, que fueron siempre disimulados por la tranquilidad que transmitió Ginóbili. Tras el 26-20 del primer cuarto y un instante de apremios cuando Canadá se acercó a cuatro puntos (37-33), todo fue de la Argentina. Otra vez apareció Ginóbili con dos triples en el cierre del primer tiempo que estiraron las diferencias hasta un impensado 51-34.
El equipo de Jay Triano se desmoralizó. En el tercer cuarto tampoco pudo quebrar la solidez argentina y el entrenador optó por reservar a Nash, para que descanse de cara al partido que jugará hoy por el tercer puesto, por el último pasaje a Atenas.
Magnano también utilizó a sus suplentes, para que todos tengan la posibilidad de jugar y porque ahora que el objetivo olímpico está resuleto, hay otro sueño en el camino, que es lograr el título del Torneo de las Américas esta noche. Un desafío que se podrá tomar sin presiones, porque el principal trabajo ya está hecho.
Magnano: “Se luchó contra la falta de credibilidad”
En el vestuario argentino, la lluvia de agua arrojada a modo de festejo por los jugadores fue más que copiosa. Después, Rubén Magnano, el DT, elogió al equipo. “Hizo un gran esfuerzo para luchar contra la falta de credibilidad. Jugó un partido excelente. Vayan mis felicitaciones, porque ellos son los dueños de la clasificación para los Juegos Olímpicos. Respetamos todas las consignas, mejoramos el juego ofensivo y defendimos muy bien a Nash. Los quebramos más rápido de lo que pensaba”.
Manu Ginóbili se calzó con gusto un gorrito con la leyenda Atenas 2004. “Desde que terminó el Mundial -comentó-, el objetivo era éste. Hoy se hizo un trabajo de ataque impresionante. Para nosotros era el partido. Los Juegos son algo único para cualquier deportista. ¿Si fue mi mejor juego? Claro que sí, aunque yo estaba conforme con mi rendimiento”. Y Fabricio Oberto hizo saber que el grupo sigue unido. “Pese a los rumores, nos mantuvimos fuertes para seguir adelante y nos apoyamos”.
Horacio Muratore y Germán Vaccaro, presidente y vice de la Confederación Argentina, volvieron a reunirse ayer con dirigentes de la NBA; además de los tres amistosos que jugarían el Dream Team y la Argentina en julio próximo, en la Florida, los representantes norteamericanos ofrecieron ayuda económica mediante sponsors para que el basquetbol argentino efectúe un trabajo de reclutamiento de talentos. Y se reflotó la posibilidad de que por primera vez un equipo de la NBA juegue en nuestro país algunos encuentros de pretemporada.
Alejandro Montecchia se resintió de una contractura en la pierna derecha y su presencia en la final de hoy está en duda.
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