ARGENTINA DEBIÓ DESMENTIR MOVIMIENTO DE TROPAS EN LA FRONTERA CON URUGUAY
La embajada argentina en Uruguay desmintió “categóricamente” que el Gobierno haya dispuesto la movilización y acantonamiento de tropas en Gualeguaychú, Entre Ríos. Del otro lado del río Uruguay, cerca de Fray Bentos, se levantarán dos plantas de celulosa, una iniciativa que ya causó la protesta de la Cancillería argentina, alarmada por la contaminación ambiental que conllevaría.
El comunicado dado a conocer desde la sede diplomática que conduce Hernán Patiño Meyer dice: “La Embajada Argentina en la República Oriental del Uruguay se ve en el deber de desmentir categóricamente las versiones de prensa que dan cuenta de que el Gobierno Nacional hubiere puesto en estado de alerta dos cuerpos de ejército para trasladarlos a la Provincia de Entre Ríos, ya que las mismas carecen de todo fundamento y racionalidad”.
La desmentida oficial llegó tras un día bastante agitado a uno y otro lado del Río de la Plata. La versión sobre el supuesto movimiento de tropas argentinas fue dada a conocer por el diario uruguayo La República en la página 3 de su edición de hoy. Información que reprodujo en un despacho la agencia de noticias Associated Press. Y que desató a su vez un verdadero vendaval de versiones y especulaciones en medios informativos de Montevideo.
Pero como si se tratara de una comedia de enredos, La República basó su información en un despacho emitido por una agencia clandestina de noticias, que fue la fuente real de su artículo. Una agencia de noticias a la que se accede desde la web, denominada ANCLA, de muy dudosa filiación.
Desatada la controversia, y las pasiones, por la instalación de las anunciadas y polémicas papeleras del río Uruguay, el asunto comenzó a subir de temperatura cuando, ahora el diario El Telégrafo de Paysandú, afirmaba que desde el gobierno uruguayo “temen el ingreso de explosivos y extreman controles en el puente” internacional que une a ambas localidades fronterizas.
Según este medio, los pasos fronterizos bajo observación extrema por parte de fuerzas uruguayas son el General Artigas y el General San Martín.
El Telégrafo vinculó este control con el eventual ingreso “de explosivos que podrían cruzarse desde la Argentina. Se trata de una medida de carácter preventivo y que no se instrumenta sólo en Paysandú, sino que se aplica en todos los cruces del litoral uruguayo-argentino”. El Telégrafo, cabe consignar, no dio explicaciones sobre el eventual uso que algún ciudadano argentino le daría a esos explosivos. Simplemente lanzó la versión, es cierto que rodeada del mayor enigma.
Frente a ese panorama poco alentador para las relaciones entre ambos países, no tardaron en hacerse eco las radios y los diarios entrerrianos. Desde allí contactaron al comandante Héctor González, jefe de la Agrupación V de Gendarmería de Entre Ríos. “No se ha recibido ningún tipo de orden de movimiento hacia la frontera en forma oficial o extraoficial. La tarea de rutina abarca contrarrestar el narcotráfico, contrabando o terrorismo internacional”, se limitó a decir el comandante González a radio La Voz.
Fuentes oficiales de la Armada, por su parte, confirmaron a la agencia AP que “no existe nada de eso. Lo único que ocurrió fue hace tres días cuando se pidió desde la zona del puente el envío de perros adiestrados en la detección de explosivos, pero no pasó más nada y fueron retirados. Todo está normal”.
El porqué
Aguas abajo de Paysandú y sobre la ciudad litoraleña de Fray Bentos, la empresa finlandesa Botnia inició las obras para levantar una planta de celulosa con una inversión de 1.200 millones de dólares.
El proyecto de instalación de las plantas causaron un fuerte rechazo del Gobierno argentino, y en particular de las autoridades de Entre Ríos, cuyo gobernador Jorge Busti hasta planea realizar denuncias internacionales.
En la misma zona, una segunda planta de celulosa, de Ence de España, que invertirá otros 600 millones de dólares, ya está en plena etapa de construcción. Esta empresa cuenta con un puerto privado donde carga madera en astillas de sus campos forestados.
El gobierno uruguayo dio un sólido respaldo a la construcción de ambas fábricas y sostiene que todos los estudios de impacto ambiental fueron positivos. Tanto que, 15 días atrás, concedió un permiso por 30 años para que Botnia tenga también su propio puerto privado.
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