ARGENTINA DEJÓ PASAR LA CHANCE DE QUEDAR SOLO ARRIBA
Argentina, desde el primer momento, trató de dejar en claro de quién era el protagonismo. Con poco, es cierto, pero decidido a marcar el terreno, a decir “acá mando yo”. Y lo demostró con el adelantamiento, en forma alternada, de los laterales. Iba uno, se quedaba el otro. Así sucesivamente y de este modo los colombianos empezaron a cometer errores, algunos infantiles.
Y nadie se sorprendió cuando Córdoba trató de despejar y se la dejó en bandeja a Crespo. Promediaba la primera parte y, a esa altura, el juego estaba bien cerrado, casi sin llegadas en los arcos. Pero el nueve, con su olfato de siempre, se dio vuelta, encaró al arco y la mandó a un rincón.
Uno a cero y la Selección le tiró encima la responsabilidad a Colombia. Para qué, el partido entró en un estado soporífero, no se veían dos pases seguidos y, de yapa, los pelotazos iban y venían.
Sirve como dato decir que los arqueros prácticamente no tuvieron participación en la primera etapa. Cavallero, por ejemplo, recién apareció en acción cuando Martínez metió un desborde fenomenal y su centro atrás, cuando llegaban sedientos Patiño y Angel, fue rechazado justo por el arquero.
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