ARGENTINA EMPEORÓ SU POSICIÓN EN EL RANKING MUNDIAL DE LA CORRUPCIÓN
Durante el año pasado empeoró la sensación pública de la corrupción en la Argentina respecto del 2001, según una encuesta de Transparencia Internacional.
De acuerdo con el Indice de Percepción de la Corrupción que elabora año a año desde 1993 esa ONG, en una escala de 10 (el país más limpio) a 0 (el más corrupto), la Argentina cayó de un 2,8 en el 2001 a un 2,5 en el 2002.
De otra forma, entre 133 países estudiados esta vez, la Argentina quedó en el oscuro puesto 92, que compartió con Albania, Etiopía, Gambia y Pakistán. Para tener una referencia internacional cercana, Chile —el país mejor ubicado de América latina— logró una calificación de 7,4 puntos. De la región, por debajo de nuestro país sólo quedaron Guatemala, Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador y Paraguay.
La medición se realizó hasta abril pasado, es decir que abarcó la gestión del ex presidente Eduardo Duhalde. El índice se basó en 17 encuestas anónimas realizadas por 13 instituciones independientes, como la Universidad de Columbia, entre empresarios, analistas de riesgo y académicos argentinos.
El presidente de Transparencia Internacional, Peter Eigen, desde Londres en una conferencia de prensa en simultáneo con varios de los países analizados, dijo ayer que “la Argentina es un ejemplo notable de empeoramiento”, al bajar en 3 décimas su índice de percepción de la corrupción.
Estos índices de TI son considerados por empresarios antes de hacer inversiones o negociaciones comerciales, porque la coima también es un costo.
Como se trata de una percepción y no de una medición —es imposible registrar la corrupción, por ser maniobras secretas—, la encuesta revela la sensación de los consultados, que generalmente cambia más lento que la realidad.
El presidente de Poder Ciudadano y representante local de Transparencia Internacional, Mario Rejtman Farah, explicó a Clarín que la encuesta revela la percepción de la corrupción en el 2002, “seguramente influida por la desconfianza creada por la crisis política, económica y social en que quedó el país tras la caída de De la Rúa”.
Durante el gobierno de la UCR y el Frepaso en el 2001, la Argentina había registrado un índice de 2,8 por ciento, empujado posiblemente por la denuncia de sobornos en el Senado y a pesar de que la Alianza levantó la bandera de la lucha anticorrupción.
Ahora, si se comparan los índices de De la Rúa y de Duhalde con la gestión de Menem, durante la cual oscilaron entre un 3,4 y un 3,5 por ciento, ¿significa que hubo menos corrupción durante el menemismo?
Para Rejtman Farah, esos índices del 2001 y el 2002 se deben al destape judicial de casos de corrupción que hubo después de que Menem dejó el poder en diciembre de 1999. “Por eso, las herencias no pueden ser superadas en 2 o 3 años sino que hace falta aplicar un programa antico rrupción a largo plazo”, explicó en alusión a la complicidad o lentitud de algunos jueces para definir causas abiertas hace años.
“El menemismo desde la cima del poder, con los casos contra Menem, María Julia o Alderete, perforó la moralidad de las capas menores del Estado y quedamos estancados en un pozo de corrupción”, agregó Rejtman.
Así como se denunció a funcionarios por casos de corrupción, del otro lado del mostrador hubo empresarios que, dijo Rejtman, también deberían cambiar ahora sus prácticas de negocios.
Tanto Eigen —que visitó el país en junio— como Rejtman, la diputada del ARI Graciela Ocaña y el abogado Ricardo Monner Sans coincidieron en darle el beneficio de la duda a Kirchner, quien a partir de ahora también quedó bajo la lupa de Transparencia Internacional.
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