ARGENTINA ENFRENTA ESTA NOCHE A COLOMBIA EN BARRANQUILLA
Hay una sensación general, en locales y visitantes, que encierra un arma de doble filo. Argentina llega al partido de esta noche, ante Colombia, con un enorme campo de ventaja. Desde lo individual, desde lo colectivo, desde lo futbolístico, desde lo anímico. Y los números de unos y de otros en la tabla de las Eliminatorias no hacen otra cosa que reflejar esa distancia que existe hoy entre la autoestima de los de aquí y la de los de allá.
Es más, cuando se recuerdan las últimas dos presentaciones argentinas por estas tierras, camino a los Mundiales, aquellos triunfos por 1 a 0 acá en Barranquilla para Francia 98 y por 3 a 1 en Bogotá para Corea-Japón 2002, no se registra semejante desequilibrio de fuerzas antes de que empezara a rodar la pelota, como sucede hoy.
En este sentido, bien puede tener el equipo de Bielsa una gran incertidumbre por lo que le espera hoy en el estadio Metropolitano. Ya lo había dicho Hernán Crespo aun en Buenos Aires: “Colombia está golpeada y cuando pasa eso no sabemos con qué nos vamos a encontrar”. Claro, tres jugados, tres perdidos, y el último con formato de humillación por haber caído 1-0 de local con Venezuela.
Mientras tanto, Argentina está en calma. Sin haber desplegado un juego de nivel superlativo, incluso habiendo dejado un punto en el camino en la primera fecha, frente a Chile en el Monumental, tras un 2-0 a favor. Es que si Argentina tiene preocupaciones, en estos momentos pasan por otro lado. No generan dudas lo que puedan aportar sus intérpretes, en este caso Verón, que vuelve después de cumplir una fecha de suspensión. Eso queda exclusivamente para Colombia, que va con seis cambios respecto de la formación que arrancó el sábado ante los venezolanos. Lo de la Selección es algo más global, que incluye obviamente la necesidad de ganar, pero que abarca otras prioridades. Cuerpo técnico y jugadores (los más experimentados y los más jóvenes; todos por igual) están embarcados en la fina tarea de la reconstrucción de una imagen.
Porque saben que el equipo nacional está en deuda desde el último Mundial. Y les importa, y mucho, ponerse al público de su lado. Podemos dar fe. Quieren hacer todo lo posible para que nadie crea que este seleccionado es indiferente a la voz popular. Y en eso anda hoy la Selección, que jugará desde las 23 (21 de Barranquilla) su último partido del año.
Aquella ráfaga de fútbol y goles en el inicio del segundo tiempo, el sábado a la noche ante Bolivia, le sirvió al seleccionado básicamente para abrir un partido cerrado y ganarlo con claridad, y para llegar acá con el rótulo de favorito, alimentado encima por el mal momento de Colombia.
El secreto estará entonces en saber aprovechar este presente. Hacer pie en el medio y manejar el desarrollo a partir de las urgencias ajenas. Pero también, y esencialmente, a partir de las convicciones propias.
Este contenido no está abierto a comentarios

