ARGENTINA ENFRENTA ESTA NOCHE A PARAGUAY, BUSCANDO EL PASAJE A LOS JUEGOS OLIMPICOS
Tres frases del héroe de la noche. Dijo Wilfredo Caballero el día después del triunfo más festejado: 1) “Ganarle a Brasil se goza más. En cualquiera de las edades o de las Selecciones, siempre es lo mejor”. 2) “Es el partido soñado, deseado, no sé cómo describirlo… Pero fue una sensación muy intensa y yo soy así, espontáneo. Lo que se vio en televisión —su rostro surcado por las lágrimas— es como soy”. 3) “Me gusta que me salgan las cosas pero no me di cuenta que fui la figura. Además, yo no me siento ni me sentiré nunca figura de nada. Estoy contento por el triunfo y por la entrega que tuvieron todos mis compañeros”.
Y tres más del muchachito de la película. Dijo Gonzalo Rodríguez, el que puso la cabeza y goza por partida doble: 1) “Cuando hice el gol me acordé de mi familia. De mi mamá Lourdes, mi papá José y mi hermana Karina (mayor que él; tiene 23 años). Y de mi tía Mary, hermana de mi mamá, que está en el cielo. Se murió el año pasado después de una larga enfermedad; yo la quería mucho”. 2) “El festejo fue al estilo Mick Jagger, porque soy del palo del rock. Me gustó, lo venía preparando con los chicos de San Lorenzo y lo ensayamos especialmente con Damián Luna. Pude hacerlo contra Brasil, nada menos…” 3) “Es un sueño ganar este clásico. Porque los clásicos se ganan. Es difícil encontrar un placer más grande. Se vive como un hincha porque ¿a qué argentino no le gustaría jugar este partido? Y yo tuve la suerte de hacer el gol, entonces es una alegría doble para mí. Y es difícil de creer, ¿no?”.
—Sacaste un montón. ¿Cuál fue la más difícil?
«–No sé cuál… ¿La de Marcel, en el segundo tiempo? Por suerte me vino al pie y después la pude agarrar. Hubiese sido difícil si nos convertían porque estábamos jugando un ida y vuelta terrible. Casi todas las pelotas se definían en los arcos. Menos mal que entró en el otro… (Caballero).
—Cansa verlos practicar. Pero después se disfruta..
—Siempre venimos trabajando las jugadas de pelota parada con Lucho o el Malevo y dio sus frutos en este torneo. (Gonzalo).
—No le diste revancha a los del Santos.
—No pasó nada. Ninguno me recordó esos partidos. (Caballero).
—Y vos, ¿te sacaste la espina del Mundial Sub 20?
—No. A mí no me había quedado ninguna cuenta pendiente por lo que pasó en Emiratos Arabes.
—¿Por qué se ganó con más corazón que juego?
—Sabíamos que se iba a dar así: un partido muy duro y un gol de diferencia. (Gonzalo).
—Si tuvieran que destacar una virtud de Argentina, ¿cuál es?
—El esfuerzo que ponemos todos. (Caballero).
—La actitud: este equipo deja todo en la cancha. El sacrificio que tiene esta Selección durante los 90 minutos es para aplaudir. Y es lindo ver compañeros que se matan cuando hay que tirarse al piso o que piden la pelota cuando las cosas no salen. (Gonzalo).
—Habías hecho una promesa.
—Sí, dije que si Argentina le ganaba a Brasil no nos paraba nadie. Y lo vamos a demostrar con Paraguay. Vamos a ir a buscar la clasificación, que sólo es el primer paso. Y queremos concretarlo cuanto antes. (Gonzalo).
—¿Vos sentís lo mismo: a este equipo no lo para nadie?
—Yo no me quiero adelantar al futuro. Esperemos repetir contra Paraguay. Sacando cuentas, tendríamos que ganar y hay un par de resultados de Chile y Brasil que nos convienen. Así estaríamos asegurados. Igual, queremos ganar este partido pero siendo más protagonistas. (Caballero).
—¿Cómo le van a jugar a Paraguay?
—Igual que con Brasil. Argentina es un equipo que todavía no encontró su techo: está en ascenso. (Gonzalo).
—Ellos siempre juegan igual. Son duros, se les convierte poco y tiene más llegada que otros equipos paraguayos. Además, son reboteros. ¿Viste los goles que le hicieron a Chile? (Caballero).
—¿Cómo se definen uno al otro?
—Willy es una excelente persona. Y como arquero no hay nada que discutirle. Será uno de los mejores del país. (Gonzalo).
—Gonzalo es un pibe normal, sencillo. Juega muy bien y pone unos huevos enormes. (Caballero).
—¿Ya se fijaron dónde queda Atenas?
—No, todavía no pregunté. Primero quiero ganarle a Paraguay… (Gonzalo).
—Yo tampoco sé. Pero vamos despacio esperando que todo salga bien. (Caballero).
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