ARGENTINA EXPORTÓ EN LA ÚLTIMA DÉCADA 700 MILLONES DE DÓLARES EN JUGADORES DE FÚTBOL
La realidad se repite, pero no deja de sorprender. Que el fútbol argentino es un gran exportador de jugadores no es novedad. Lo llamativo es el resultado de sumar pesos, más dólares, más euros, más libras…, para llegar a una conclusión: en la última década se vendieron futbolistas al extranjero por un monto de 700 millones de dólares. Con mercados conocidos como el europeo como máximo imán, con España en el primer lugar del ranking, seguido por México, un destino que aumentó en presencia de jugadores argentinos en las últimas temporadas, y tentaciones cercanas pero nuevas como Brasil, con el resonante caso Tevez.
Con River y Boca, en ese orden, como máximos exportadores, todos los equipos que actúan en el presente en primera división realizaron alguna negociación con un club foráneo. Lanús, por citar un caso de un equipo que no se encuentra entre los más poderosos, en los últimos seis años transfirió fuera del país a 27 jugadores. En cifras, River totaliza ventas por 200.500.000 de dólares, y Boca, por 153.670.000 de la misma moneda.
Este fenómeno se podría resumir en cuatro puntos centrales:
1) El prestigio. Históricamente, la calidad del futbolista argentino es reconocida y buscada en todo el mundo.
2) El semillero. La cantidad de futbolistas de las divisiones inferiores creció, por lo que la materia prima también lo hizo.
3) La necesidad. Por los distintos problemas económicos de las entidades y la coyuntura del país, los clubes se vieron imposibilitados de retener a sus jugadores ante una buena oferta.
4) El deseo. Los billetes tientan y jugar en el exterior, especialmente en Europa. Por eso los futbolistas presionan a las instituciones para que las ventas se concreten.
Esta tendencia, que amenaza con crecer más todavía, tuvo un año de explosión. Fue a mediados de 1996, cuando se vendieron 28 jugadores por 48.535.000 dólares, con Juan Sebastián Verón como la transferencia más cara: de Boca a Sampdoria, en 6.665.000 billetes de la moneda norteamericana.
Se nota, también, la importancia del buen aprovechamiento de las divisiones inferiores. Detrás de los dos clubes más poderosos del país aparece Vélez, con US$ 46.150.000 en cesiones, la primera de Lucas Castromán a Lazio por ocho millones de dólares por el 50% del pase. La entidad de Liniers es un ejemplo de cómo utilizar con eficacia la cantera.
Además del mercado interno, algunos argentinos luego se comercializaron en Europa por cifras astronómicas. Como el caso de Hernán Crespo, que en 2000 pasó de Parma a Lazio en 54.160.000 dólares, o el de Juan Sebastián Verón, al año siguiente, que dejó Lazio para pasar a Manchester United por 39.340.000 dólares.
Claro, la siguiente pregunta a tantos billetes juntos es ¿qué pasó con la economía de los clubes que, salvo excepciones, no reflejan en sus balances esta calidad de exportación? Seguramente la calculadora que suma en las ventas con eficiencia no es la misma que debe cerrar los balances que terminan en color rojo.
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