ARGENTINA LE GANÓ 3 A CERO A ITALIA, Y ACARICIA EL ORO
A veces no se puede jugar muy bien, pero para poder seguir con ilusiones hay que ganar. Sólo al final Argentina sacó claras diferencias en el trámite ante un rival históricamente difícil, que hoy durante buena parte del partido no fue la excepción. Pero aprovechó el único error en la defensa de Italia para poner el primero. Y después en una contra con una definición bárbara encontró el segundo. Para que el sueño quedara al alcance de la mano y se abriera el lugar a los lujos que se coronaron con el 3-0 final.
El comienzo vio a dos equipos muy nerviosos. En ese panorama, la primera clara fue para Italia, en un tiro libre que sacaron rápido y Gilardino no llegó a empujar cuando mandaron el centro atrás. Argentina no encontraba la pelota ni las respuestas para penetrar una defensa cerrada. Volvió a sufrir después en una salida fallida de Ayala, que el punta italiano terminó con un tiro bajo controlado con dificultad por Lux.
De repente, la Selección empezó a aparecer, con algunos desbordes de Delgado y Rosales que escapaban de la presión rival. Heinze estuvo muy cerca en un cabezazo. Pero en la jugada siguiente Italia presionó al Kily, robó rápido y casi termina en gol de Gilardino, a esa altura un problema grande para la defensa. Argentina no podía respirar tranquila.
En un partido netamente físico, los italianos sacaban una leve ventaja. Y entonces, apareció lo imprevisto, esa moneda tan corriente en el fútbol. Difícil imaginar un error en una defensa italiana. Pero sucedió, a los 15 minutos, después de un centro que nadie despejó bien y que dejó la pelota perdida para una definición notable de Tevez con una tijera en el área. Uno a cero y Argentina se ponía arriba con una conocida receta italiana. Ceder la pelota y golpear en la primera oportunidad.
La Selección había cumplido con el paso que parecía más difícil, que era el de quebrar el cero en el arco de enfrente. Al equipo, sin embargo, le costaba encontrar el equilibrio defensivo y controlar el manejo de Pirlo y la inteligencia de Gilardino para aparecer siempre desmarcado.
La consecuencia de esta historia era un partido malo técnicamente, con mucho despliegue para marcar y no tanto para jugar. Y Argentina no tenía en sus creadores la precisión necesaria para hacer tambalear el esquema italiano. El tiro de D’Alessandro a la salida de un corner, que tapó Pelizzoli a los 34, fue una perla en medio de una historia que seguía muy cerrada.
Sobre el final del primer tiempo, tal vez a fuerza de que Italia se cansó de insinuar para no generar mucho, Argentina empezó a ser también el mejor en el juego. Pero los de Bielsa chocaban contra una defensa que achicaba hacia delante con mucha sincronización y reducía los espacios para llegar. El 1 a 0 con el que terminó el primer tiempo no permitía estar demasiado tranquilo, aunque Argentina era algo mejor.
En el complemento sí apareció esa Selección que domina a sus rivales con dinámica y con juego. Italia apenas cruzaba mitad de cancha y Argentina estuvo cerca de sacar más diferencias, primero con un tiro de D’Alessandro que se desvió en un rival y salió apenas afuera, después con una media vuelta que a Coloccini se le levantó demasiado.
Bielsa hizo ingresar entonces a Clemente Rodríguez por Delgado, algo cansado, para que el Kily González empezara a jugar más arriba. Arriba, Gilardino seguía complicando y lo tuvo cerca en una diagonal donde Lux lo apretó y terminó sacando un corner. Argentina no había podido liquidarlo y entonces le tocaba sufrir.
Italia empezó a presionar más arriba e ir para adelante, y a la Selección, con D’Alessandro y Lucho González bastante apagados, le costaba tener la pelota. Claro que ahí estuvo el aporte de una defensa que se fue haciendo más sólida con el correr de los minutos y, como siempre, la presencia de Mascherano para marcar, quitar y jugar.
Y entonces, otra vez, el rival dejó un espacio y Argentina le sacó todo el provecho. Fue a los 23, en una contra que Tevez manejó muy bien y que Lucho González definió todavía mejor, con un tiro al ángulo que el arquero apenas pudo mirar. El 2 a 0 era casi el pasaporte para la pelea decisiva por el oro.
Lo que hubo hasta el final del partido sirvió para que Argentina, ahora sí, hiciera correr la pelota con más tranquilidad, más allá de algún sofocón aislado en la defensa con el omnipresente Gilardino, luchando contra sus rivales y contra la soledad.
Y después Mariano González, gracias a otro pase bárbaro de Tevez, liquidó abajo del arco la historia con un 3 a 0 que mostraba una historia más fácil que la que se vio en la cancha. Con inteligencia, Argentina terminaba matando.
Este equipo ya vive la final, donde jugará contra el ganador de Irak y Paraguay. Sigue mientras tanto con puntaje ideal después de cinco partidos, gracias a 16 goles a favor y ninguno en contra. Todos los pergaminos para soñar con ese título que hasta ahora se le escapó el fútbol argentino.
Síntesis
Argentina 3: Germán Lux; Roberto Ayala, Fabricio Coloccini, Gabriel Heinze; Cristian González, Javier Mascherano, Luis González y Carlos Tevez, Andrés D’Alessandro; Mauro Rosales y César Delgado. DT: Marcelo Bielsa.
Italia 0: Iván Pelizzoli, Emiliano Moretti, Matteo Ferrari, Daniele Bonera, Cesare Bovo, Daniele de Rossi, Andrea Pirlo, Giampiero Pinzi, Angelo Palombo, Alberto Gilardino y Giuseppe Sculli. DT: Claudio Gentile.
Goles: PT 15m Tevez (A); ST 23m Luis González (A); ST 39m Mariano González (A)
Cambios: ST, reinicio, Donadel por Sculli (I) y del Nero por De Rossi (I); ST 8m, Rodríguez por Delgado (A); ST 24m Medina por Coloccini (A); ST 27m Gasbarroni por Pinzi (I); ST 37m Mariano González por Cristian González (I).
Arbitro: Benito Archundia (México)
Cancha: Estadio Karaiskaki (Atenas).
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