ARGENTINA LE OTORGÓ UN RÁPIDO AVAL AL NUEVO EMBAJADOR DE ESTADOS UNIDOS
El Gobierno aceptó ayer el placet de estilo al nuevo embajador de los Estados Unidos en la Argentina, el diplomático Earl Anthony Wayne, quien este año deberá reemplazar al saliente Lino Gutiérrez. Así lo informó, comunicado mediante, la Cancillería. Pasaron sólo 24 horas desde que el Departamento de Estado de EE.UU. presentó su pedido a Buenos Aires.
La rápida aceptación argentina marca sin dudas la conformidad con Wayne, de quien, por sus antecedentes como secretario adjunto de la Dirección de Asuntos Económicos y Empresariales que ejerce desde el 2000 en el Departamento de Estado, se espera que encarrile la relación bilateral en términos económicos y comerciales, según fuentes diplomáticas consultadas por Clarín.
Sin embargo, la rapidez del aval argentino a Wayne no es sino parte de un proceso largo y complejo que fue nublado por las decenas de especulaciones y versiones, las que reflejaron el gran lobby político detrás del nombramiento de un embajador.
Entre los otros nombres que se barajaban figuraba el de Héctor Morales, director ejecutivo por EE.UU. ante el Banco Interamericano de Desarrollo, y quien según las versiones que venían de Washington era el hombre del grupo tejano, coterráneo del presidente George W. Bush.
En cambio, en Buenos Aires saben que Wayne es hombre de Thomas Shannon, el subsecretario para Asuntos Hemisféricos del gobierno estadounidense que —a diferencia de sus agresivos antecesores en el cargo, Otto Reich y Roger Noriega— está demostrando que busca el diálogo en lugar del acorralamiento.
“Nos conviene”, dijo a secas un funcionario argentino sobre Wayne. Es un diplomático de carrera, muy metido en los asuntos económicos y comerciales que interesan al gobierno de Néstor Kirchner. En tanto, el presidente argentino podría ser útil para EE.UU. por su amistad con Evo Morales y Hugo Chávez.
Todas las versiones negativas se vieron a su vez multiplicadas tras el disgusto con que se fue de Mar del Plata en noviembre pasado el presidente George W. Bush quien, durante la Cumbre de las Américas, no pudo relanzar la integración económica hemisférica bajo la figura del ALCA, que encontró aquí la férrea oposición del MERCOSUR y de Venezuela.
Entonces se desataron las críticas para el embajador Lino Gutiérrez, a quien Bush —indicaban esas versiones— quería castigar con su partida de Buenos Aires por ese mal trago. Lo cierto es que a Gutiérrez, por lógica de la diplomacia norteamericana, ya le toca salir de su destino actual.
Pocos saben que Wayne estuvo reunido con Kirchner en las horas posteriores a su asunción, en mayo de 2003. “El Presidente lo conoce bien”, dicen algunas fuentes diplomáticas.
Otro dato que anotan los conocedores de la relación bilateral entre Argentina y EE.UU., en este caso en términos negativos, es que Wayne no habla español.
Según pudo saber Clarín, para el segundo lugar de la embajada será para Michael Matera, un diplomático que ya trabajó en Buenos Aires para la embajada de EE.UU. y que ahora es el jefe de Gabinete de Robert Zoellick, segundo de la poderosa secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
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