ARGENTINA NIEGA HABERLE PEDIDO AL FMI, UNA POSTERGACIÓN DE LA TERCERA REVISION
En un inesperado contrapunto verbal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó ayer por la mañana que había concedido a la Argentina una prórroga para llevar a cabo la tercera revisión del acuerdo, aunque el Ministerio de Economía, más tarde, aclaró que nunca la había solicitado.
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El vocero del organismo de crédito, Tom Dawson, sostuvo que se había aceptado retrasar el examen de las cuentas del primer trimestre, pero un comunicado del Palacio de Hacienda desmintió esa solicitud y ratificó que la misión del organismo llegará el mes próximo, tal como se acordó originalmente.
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De todos modos, una alta fuente de la cartera que conduce Roberto Lavagna reconoció ayer que, como la segunda revisión del acuerdo se postergó por tres meses (se hizo en marzo en vez de enero), el equipo económico considera lógico un retraso de la tercera.
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Pero más allá de las fechas, hay buen ánimo: el representante del Fondo en Buenos Aires, John Dodsworth, dijo ayer que “no debería haber ningún problema si hay demora” de la nueva revisión del stand by a tres años.
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Además, el delegado del organismo que dirige Rodrigo Rato señaló que “pese a la incertidumbre que existe sobre las tasas de interés internacionales, debemos recordar que esperamos que éste sea uno de los mejores años para el crecimiento económico mundial y esto va a beneficiar a la Argentina”.
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En diálogo con LA NACION, Dodsworth consideró que los temores por el alza de la tasa de interés en Estados Unidos no deberían afectar el crecimiento actual. “Sin duda el fuerte crecimiento mundial va a contribuir sobre la Argentina”, expresó. Aunque el FMI prevé oficialmente un aumento del PBI del 5,5%, en privado se aceptan las proyecciones del 7 al 8% que difundió el Banco Central.
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El Fondo cree que una suba en la tasa de Estados Unidos tendría un impacto directo sobre Brasil, que a su vez podría influir en forma negativa sobre la Argentina, pero aún confía en los fundamentos económicos del gigante sudamericano para evitar un default.
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En cuanto a la crisis energética, el FMI todavía no se anima a evaluar su impacto sobre el nivel de actividad y, mucho menos, a opinar sobre su eventual resolución. Sin embargo, en voz baja sus funcionarios elogian el aumento en el precio del gas y creen que la flamante suba de las retenciones no parece ser el mejor camino para atraer nuevas inversiones.
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Por su parte, Dodsworth destacó el buen rendimiento fiscal registrado desde enero, ya que el Gobierno prevé llegar a junio con la meta anual de superávit casi cumplida. Para mitad de año, el ahorro público podría ascender a $ 9000 millones, frente a los $ 10.000 millones acordados para todo el año en el acuerdo anunciado en septiembre de 2003. “La Argentina tiene un sobrecumplimiento en el sector fiscal”, admitió el funcionario del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
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Pero volviendo a la supuesta demora en la llegada de la misión, Dawson había explicado que ésta “en realidad refleja que las autoridades están muy ocupadas en manejar sus temas de deuda y en alcanzar un consenso dentro de la Argentina sobre algunas reformas estructurales que son necesarias”. Sin mencionarlo, el vocero del Fondo se refirió elípticamente al proyecto de la nueva ley de coparticipación, que debía ser presentada al Congreso en el primer trimestre, período de análisis de la próxima revisión. De todos modos, Economía aclaró que este examen se llevará adelante el mes próximo, tal como se preveía en el acuerdo original.
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En este sentido, el staff que negocia con la Argentina está más preocupado por observar un buen acuerdo entre el Gobierno y los bancos asesores antes que por lograr una resolución rápida.
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Una fuente del organismo dijo a LA NACION que “hay espacio para maniobrar” ya que la discusión logró “buenos avances” hasta ahora. De este modo, el FMI relativizó las quejas de algunos comités de acreedores por la falta de diálogo. “Hay que tener paciencia: primero hay que llegar a una propuesta, después discutirla con el Gobierno y luego con los acreedores; sólo entonces nosotros participaremos”, indicó el informante.
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Al parecer, el Fondo observa una influencia positiva de los seis bancos de inversión sobre la oferta formulada en Dubai y no quiere “generar un apuro innecesario”. En este sentido, el FMI espera que para junio haya una propuesta técnica para salir del default consensuada con las entidades financieras, en sintonía con la “buena fe” reclamada en las primeras dos revisiones del acuerdo.
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