ARGENTINA NO CEDIÓ NINGÚN PUNTO Y YA PIENSA EN BELARÚS
Un final previsible, de esos que no sorprenden. Porque Argentina le terminó ganando 5 a 0 a Marruecos, en Agadir, y así cerró una serie que ya había definido ayer con el dobles. Ahora, en cuartos de final, tendrá como rival a Belarús (del 9 al 11 de abril, de visitante), que viene de eliminar a Rusia.
Coria, con idas y venidas
No fue el Guillermo Coria de siempre, ese cuatro del mundo que en el circuito sin piedad despacha a jugadores con llamativa comodidad. Aquí, en Copa Davis y ante un rival muy inferior por ranking y fundamentalmente por tenis, tuvo que luchar durante una hora y cuarenta y cinco minutos para superar por 6-2 y 7-6 (4) a Tahiri. De este modo, la serie (que ya se había definido ayer tras el dobles) queda 4 a 0 en favor de Argentina ante Marruecos.
Coria sabía de antemano de su superioridad y de que el partido sólo servía para las estadísticas. Para él era una forma de lograr experiencia y de esa forma salió a la cancha. Pero nunca golpeó la pelota con comodidad y soltura, pese a que igual se las ingenió para llevarse con facilidad el primer set.
Lo que vino fue más complicado para El Mago, quien empezó a errar mucho y su rival, con lo poco que tenía, se fue animando hasta llegar a un tie break que ilusionó a los pocos hinchas que había en las tribunas del estadio en Agadir. El local, en el desempate, tuvo un primer quiebre, pero Coria (con su enojo encima) tomó la decisión, fue a buscar el partido y lo pudo cerrar.
El turno de Calleri
En poco se pareció Agustín Calleri a aquel jugador que, para sorpresa de propios y extraños, le había ganado en Málaga, también por Copa Davis, al entonces número uno del mundo, Juan Carlos Ferrero. Este, ya con la serie definida, no fue el mismo ante el desconocido El Aarej, quien jugó bastante bien y por momentos (como en el segundo set) lo complicó y mucho al argentino.
El problema del cordobés estuvo en que nunca pudo soltar sus golpes con comodidad. Tanto de drive como de derecha, se preocupó obsesivamente con poner la pelota en juego y así asumió pocos riesgos. Conclusión: su rival se animó, aunque no lo suficiente como para poner en riesgo el partido. Porque en el tercer set, ahí Calleri manejó todo a su antojo y logró el quinto punto.
Este contenido no está abierto a comentarios

