ARGENTINA, QUINTA EN EL MUNDO EN CIRUGÍA ESTÉTICAS
Así lo confirman los datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por sus siglas en inglés), que, en un informe, detalla que las tres cirugías más pedidas en el país son el lifting de rostro, el “retoque” de párpados y el estiramiento de la piel de la frente.
La franja de la población que más recurre a estas ayudas del bisturí tiene entre 21 y 50 años y son mucho más ellas (88%) que ellos (12%), aunque la tendencia entre los varones es ocuparse cada vez más de su imagen.
Ahora bien, estar en ese quinto lugar llevó a que aumentara la oferta de cirugías sin que siempre “se cumplan las medidas de seguridad necesarias en el quirófano”, afirma el médico alemán Dieter von Koschitzky, quien, en su reciente visita a Buenos Aires, recomendó que los pacientes conozcan la sala de operaciones antes de tomar la decisión de hacerse alguna de estas intervenciones. “Es parte del sentido común de un paciente querer conocer dónde se realizará la intervención”, señaló Von Koschitzky, especialista en seguridad en los quirófanos del Colegio de Cirujanos Estéticos de Alemania y presidente de la Asociación de Cirujanos de Baja Sajonia. Allí, dirige una clínica de cirugía general y estética donde se realizan más de 2000 intervenciones al año y los pacientes pueden conocer el quirófano con sólo pedirlo.
“La seguridad incluye un conjunto de medidas, equipamiento, estructura, adiestramiento del personal, registros de procedimientos y entrenamiento -definió el experto alemán horas antes de su conferencia en el II Simposio de Médicos Expertos Cirujanos-. Y por lo que he visto en la Argentina, esas normas se cumplen.”
Los problemas, planteó Von Koschitzky, se presentan cuando las intervenciones se practican fuera de instalaciones habilitadas. Por ello, consideró que es conveniente que el paciente visite el quirófano hasta 24 horas antes de la cirugía: “Lo ideal es que sea una semana antes, para que la persona evalúe y pregunte con más tranquilidad y sin la ansiedad con que se suele llegar al momento de la intervención.”.
Es muy común, por ejemplo, que un paciente reclame desde la camilla ante una mínima demora en el horario de inicio programado. “Esto se debe a las crisis y el estrés que provocan, en particular, las cirugías plásticas”, dijo.
En la decisión también influyen otras condiciones, que pueden conocerse en una charla con el cirujano:
Que éste posea un título universitario que lo autoriza a llevar a cabo cirugías.
Que las instalaciones donde operará están habilitadas.
Que realice al paciente los análisis pre quirúrgicos de rutina.
Que interrogue al paciente sobre su historia de tratamientos y anestesias previas, incluso cuando hayan sido en cirugías no invasivas.
“Cuando el profesional no pregunta nada de esto y todo lo que dice es que en ese lugar le van a hacer una cirugía económica, y ése es el único punto bueno del lugar, el paciente debe desconfiar -señaló Von Koschitzky-, ya que una oferta económica en el campo de la cirugía plástica siempre debe provocar dudas.”
Una revisión de los estudios más importantes de mortalidad por anestesia en cirugías generales, publicada en 2002 en la revista Anesthesiology, halló que la incidencia es un caso mortal cada 13.000. “Los profesionales deben tener en el quirófano un equipo mínimo comparable al de cuidados intensivos para responder a imprevistos”, recomendó Von Koschitzky.
La Academia Americana de Cirugía Cosmética establece en sus Guías 2003 para la realización de liposucciones, por ejemplo, que todos los procedimientos dentro de una sala de operaciones deben incluir técnicas de esterilización y eliminar los microorganismos para evitar infecciones.
Que sí, que no
“Así como para que un avión despegue deben cumplirse un conjunto de requisitos, para comenzar una cirugía también deben completarse una gran cantidad de puntos que, de hecho, se completan en todos los quirófanos habilitados de la Argentina”, señaló el médico argentino Diego Schavelzon, cirujano plástico y copresidente del mencionado simposio.
“No está mal que un paciente pida conocer el quirófano. En lo personal, no se lo negaría a ninguno y menos en un momento como el que vivimos, en el que nadie está seguro de qué ver y preguntar a la hora de hacerse una cirugía estética”, señaló Schavelzon.
Al momento de resumir los consejos, el especialista argentino optó por citar los mismos que les dio a sus hijos para la consulta médica u odontológica: “Que el lugar esté limpio y ordenado, según el sentido común. Con eso basta”, concluyó.
En tanto, para la cirujana Liliana Oddone, conocer el quirófano puede no ser demasiado útil. “Hay otros puntos que el paciente podría considerar antes de una cirugía si quiere estar tranquilo.” Entre ellos, que el médico sea un especialista en la cirugía por realizar, si le harán estudios prequirúrgicos y si habrá un anestesista durante la operación.
“En la Argentina no es muy común que el paciente quiera conocer el quirófano y muchos hasta se pueden estresar aún más”, comentó la doctora Oddone, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper) y de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por sus siglas en inglés).
“No tendría problemas en mostrarle el quirófano al paciente si eso le da más tranquilidad, siempre y cuando se cumplan las normas de asepsia”, respondió la cirujana María Cristina Picón, secretaria general de la Sacper y miembro de la Isaps. “Aunque acá, en la Argentina, si por ellos fuera, cerrarían los ojos antes de entrar”, concluyó Picón, que recomendó consultar ante cualquier duda a las sociedades científicas locales
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