ARGENTINA RATIFICÓ QUE NO ENVIARÁ TROPAS A IRAK.
El canciller Rafael Bielsa le ofreció ayer al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, colaborar en el “mantenimiento de la paz” en Irak bajo el mandato del delegado personal, el alto comisionado para los derechos humanos Sergio Vieira de Mello.
Si bien el gobierno de Néstor Kirchner podría enviar ayuda humanitaria o asistencia técnica, una alta fuente de la delegación argentina confirmó a LA NACION anoche que no se enviarán tropas a Irak.
Bielsa relató, tras su debut en el primer nivel de la política internacional, que no recibió ningún pedido específico de Annan o del embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte.
Antes de reunirse con ellos, el canciller había pronunciado un discurso en el Comité de Descolonización de la ONU, en el que reiteró el reclamo argentino sobre la soberanía de las islas Malvinas. El organismo aprobó por consenso una resolución en la que promueve la reanudación de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido.
La posición del gobierno de Kirchner sobre su participación en la posguerra en Irak había despertado gran expectativa en los primeros planos de la ONU.
Bielsa explicó a LA NACION que la Argentina “va a ser generosa” en su colaboración en el marco de las Naciones Unidas, no bajo el mandato de las fuerzas operacionales norteamericanas, que administran el proceso de transición en Bagdad tras la guerra en la que el régimen de Saddam Hussein fue derrocado por las fuerzas lideradas por los Estados Unidos.
En las reuniones con Annan y Negroponte participaron, además del canciller Bielsa, el embajador argentino en la ONU, Arnoldo Listre, y el jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, Eduardo Valdés.
Pedido americano
El gobierno de George W. Bush quiere que la Argentina sume su participación en Irak con fuerzas de paz. Ese fue un tema que se tocó en la reciente visita del secretario de Estado, Colin Powell, a Buenos Aires, durante la que se reunió con el presidente Kirchner. Pero el gobierno argentino respondió que iba a explorar las posibilidades.
Si la Argentina enviara tropas militares bajo el comando norteamericano estaría avalando la ocupación estadounidense.
“A Kofi Annan le explicamos que la posición argentina era en el marco de la resolución 1483 de colaborar con las tareas de mantenimiento de la paz bajo el mandato de Vieira de Mello. Es decir, mantenimiento de paz y no reconstrucción de la paz”, señaló Bielsa.
La resolución 1483 es la última que adoptó la ONU sobre Irak, que dejó la administración temporal en manos de Estados Unidos como potencia ocupante, sustituyó el programa humanitario llamado Alimentos por Petróleo (Oil for Food) y nombró a un delegado personal del secretario general en Irak. Bajo la órbita de este último es en la que encaja el ofrecimiento argentino.
El canciller dijo que la colaboración argentina dependerá de lo que le pida la ONU. “La oferta la tiene Annan y él nos tendrá que decir qué necesita, por ejemplo, instructores para la formación de la policía de tránsito en Bagdad”.
Ese aporte podría servir para ayudar a reconstruir “la institucionalidad”, destacó el embajador Listre. Canadá, que se opuso a la guerra, ofreció entrenar a nuevos policías para mantener la paz en Irak.
Bielsa explicó en la reunión con Negroponte -que se realizó en la sede de la misión argentina- , el poderoso representante del presidente George W. Bush en la ONU, la postura del gobierno argentino sobre Irak. El diplomático norteamericano no hizo ningún pedido específico de colaboración argentina, dijo el canciller, como tampoco lo hizo Annan.
Deuda externa
En la reunión con Annan se habló de la renegociación de la deuda externa argentina, que llega a más de 140.000 millones de dólares. Annan se comprometió a apoyar ese proceso ante todos los foros y organismos internacionales, dijo una fuente de la delegación argentina.
Annan elogió los procesos de integración que se están dando en América del Sur, específicamente los casos de la Argentina, Brasil y Chile.
En una charla con periodistas después de la sesión sobre Malvinas, Bielsa explicó que la Argentina tiene que recuperar la credibilidad. “Tiene que ver con haber girado demasiadas veces sin haber puesto la luz de giro.”
“Como decía Powell -en su reciente viaje-, no se trata de que nos digan que sí, sino que hagan lo que dicen que van a hacer. No es una cuestión de obediencia sino de sostener lo que uno afirma. Esto es una extraordinaria tarea por delante, de ordenamiento cultural”, destacó.
El canciller sostuvo que no es de los que piensan “que la Argentina tenga un destino particular en el exterior. Siempre me pareció una imbecilidad lo de los diez países del mundo. Siempre me preocupó la felicidad de nuestros compatriotas y hay muchos compatriotas que sufren mucho y eso es inadmisible. La política exterior tiene que estar puesta al servicio de que esos compatriotas sean incorporados, para que el largo término deje de ser la cena o el almuerzo y pase a ser el fin de mes”, señaló.
Por otra parte, ratificó que la primera estrategia es el Mercosur y acelerar el proceso de integración con Brasil y Chile. Desde aquí, el canciller partió hacia Asunción, donde mañana se llevará a cabo una cumbre del bloque comercial.
Esa prioridad estratégica, dijo Bielsa, tiene que ser reforzada con el fortalecimiento de la negociación del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Bielsa dijo que ve con buenos ojos el bloque formado por Francia, Alemania y Rusia, vinculado con “cómo contrarrestar la idea de las guerras preventivas” impulsadas por Estados Unidos como su estrategia de seguridad nacional, cuyo ejemplo más acabado es Irak.
“A lo mejor tenemos ahí un espacio para humildemente sentar nuestras opiniones”, dijo.
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