ARGENTINA SE LLEVÓ LA VICTORIA EN EL DEBUT
Argentina encontró el camino menos pensado, el que no estaba en los cálculos de nadie. Porque perdía con España, no jugaba bien y parecía perdido. Pero reaccionó en el segundo tiempo y, con dos cabezazo de Leandro Fernández, un marcador central muy decidido, se quedó con la victoria en su debut en el Mundial Sub 20.
Todo empezó mal
Entró con mal pie Argentina. Fueron diez minutos iniciales en los que no sabía dónde estaba parado el equipo de Tocalli. Muy largo entre líneas, los defensores hacían la suyo, lejos de ellos los volantes y más lejos todavía, los delanteros. Así, claro, no había funcionamiento que aguantara. Y se notó, fundamentalmente, con los repetidos problemas en los traslados. ¿Cuántos pelotazos se tiraron en ese arranque? Sí, varios. Y el problema es que no había, en ese momento, un hombre que pusiera paños fríos, que se hiciera dueño del equipo y, sobre todo, de la pelota.
Esa Argentina mostró las mismas flaquezas de la que se vio en los amistosos. Previsible de a ratos, sin ambición, le fue dando ideas a España, que con poco y algunas buenas intenciones, se las ingenió para complicar. Iniesta, con sus apariciones sorpresivas, y García, por todo el frente de ataque, fueron los que más molestaron.
No extrañó, entonces, que Gabi sacara un remate combado, casi sorpresivo, que cayó de emboquillada por sobre la cabeza del arquero. Uno a cero y ahí florecieron los nervios de Argentina. Fueron diez minutos posteriores de puro descontrol. No había claridad y, para colmo, se querían resolver todas las jugadas antes de gestarlas. Conclusión: se cayó en repetidos errores.
Hacía falta que apareciera alguien para torcer el rumbo. Y ese jugador fue Cangele. Que, a partir del simple recurso de parar la pelota y buscar a un compañero desmarcado, Argentina se animó y estuvo muy cerca de empatar. Pese a que no encontró espacios en el ataque, hubo chances concretas, como ese cabezazo de Zabaleta sobre el final que un defensor rechazó en la línea cuando la pelota tenía destino de gol.
En el comienzo del segundo tiempo el equipo de Tocalli salió con otra actitud. Acorraló a España contra su arco y no le dio respiro. Por eso no extrañó que Argentina llegue al empate. Luego de un corner, Cangele desbordó y tiró un centro que Leandro Fernández aprovechó con un fuerte cabezazo. 1 a 1 y otra historia.
Todo estaba servido a favor de Argentina. Era cuestión de proponérselo e ir a buscar el desequilibrio. Pero ahí Argentina se equivocó. Dio un paso atrás en lugar de ir por la definición. Y España, que parecía en terapia intensiva, se agrandó. Y tuvo chances muy claras para aumentar, sobre todo cuando García se les escapaba en la marca a los centrales.
En el momento en el que todos apostaban por el empate, llegó un nuevo centro desde la izquierda, que se fue abriendo de a poco. Leandro Fernández, con impecable oportunismo, la mandó de vuelta a un rincón, con esos cabezazos que obligan al aplauso largo.
En el final, España se fue con todo a empatar. A esa altura ya no le quedaban fuerzas ni ideas. ¿Argentina? Aguantó. Y así se llevó lo quería: una victoria y la tranquilidad de haber dado un buen primer paso.
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