ARGENTINA VA POR SU GRUPO
Iban cantando, gritando, dejando rojas las palmas… Iban de vuelta a la villa olímpica. Habían terminado el entrenamiento nocturno en el Karaiskaki. Eran las diez de la noche aquí en Atenas y los jugadores no hacían otra cosa que cumplir con el ritual que gobierna cada traslado de la delegación. Con Carlitos Tevez, con el Chelito Delgado, con el Kily González, con Andrés D’Alessandro, manejando la batuta. Así, envuelta en este ambiente, la Selección terminó el lunes y quedó a la espera del partido de hoy con Australia, en el que piensa salir como siempre, a buscar el triunfo, aunque sepa que el empate le basta para asegurarse el primer lugar en el Grupo C.
Pero cuando el egipcio Esam Abd El Satah haga rodar la pelota esta noche acá (seis horas antes allá, a las 14.30 de Buenos Aires) Argentina intentará llenar otro formulario, más allá de aquél que le asegura el primer lugar y un recorrido menos sinuoso en cuanto a los traslados. Es el que tiene que ver con su calidad de favorito. Y no sólo por pasado, por el peso de los nombres de sus jugadores, por trayectorias individuales y evidencias de rendimientos colectivos; también lo dicen con plena elocuencia los números de este torneo hasta ahora. Argentina es el equipo que hizo más goles y el que menos recibió. Ninguno de los otros 15 participantes anotó ocho tantos como la Selección. Sólo Mali en el Grupo A tiene el arco invicto, como la Selección. Y sólo Irak, el sorprendente equipo de Irak, logró los seis puntos en las dos primeras fechas, como la Selección.
Claro que Australia, sin llegar a alcanzar el status de potencia, se entiende, aparece con mayores síntomas de fortaleza que los dos primeros, Serbia y Montenegro y Túnez. Ya sumó cuatro unidades (1-1 con los tunecinos y 5-1 a los pobres serbios y montenegrinos, que debieron tragarse más temprano que tarde aquí la chapa de subcampeones en el preolímpico europeo) y hoy el empate le alcanza para asegurarse la clasificación en segundo lugar detrás de Argentina. Si triunfa, Australia ganará el grupo, Argentina quedará segunda y entonces (en vez de volver a Patras) tendrá que tomar un avión con rumbo a Heraklión, en la isla de Creta, para jugar allí el sábado por los cuartos de final.
Los australianos dejan reposar sus principales argumentos futboleros en la capacidad goleadora de John Aloisi, el 9, delantero del Osasuna de España, que ya hizo tres goles en este torneo (una cifra que en las canchas griegas lo iguala con Tevez). Descendiente de italianos, Aloisi con 28 años, es uno de los tres jugadores mayores del plantel junto con el defensor del Glasgow Rangers, Craig Moore, y el mediocampista Tim Cahill, quien juega en el Millwall de la segunda división inglesa.
Si bien el Kily González y Gabriel Heinze arrastran algunas molestias musculares (ayer, incluso, Bielsa agregó a Tevez a la lista), volverán a jugar desde el arranque. De este modo Bielsa mantiene la formación inicial que expuso en las dos primeras presentaciones del certamen.
El rival de hoy posee menos control de pelota pero cuenta con más atributos fìsicos que los dos primeros que enfrentó la Selección. Hoy se terminará una etapa dentro de este camino al oro olímpico. Se cumplirá el tercero de los seis partidos que debe jugar el seleccionado si quiere llegar al último día. Después vendrán los cuartos, las semifinales y la final. Mientras tanto, los jugadores van de acá para allá con el mejor de los ánimos, como aquellos reparadores de sus propios sueños.
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