ARGENTINA VENCIÓ A MARRUECOS POR 1 A O, SIN LUCIR
Argentina no dio señales de vida en el primer tiempo. Durmió con su andar cansino, previsible, frontal. ¿Y aquello de volver a enamorar a los hinchas jugando bien? Palabras que se las lleva el viento, parece. Porque un equipo con aspiraciones serias de recomponer su resquebrajada imágen, no puede salir a jugar ante un equipo de segundo orden como Marruecos con una actitud tan pasiva. Más en un amistoso.
Alarmó, de a ratos, el ritmo del equipo de Bielsa. No tuvo sorpresa y, para colmo, repitió inexplicablemente sus intentos. Juntó en la cancha a D’Alessandro, a Solari, a Cambiasso, al Kily González. Todos zurdos que se movían obstinadamente por el mismo lateral. Conclusión: chocaban entre sí, no quedaba otra.
El Chelito Delgado, más allá de sus buenas intenciones, poco podía hacer por el otro lateral, donde se lo vio muy solo y sus centros no eran capitalizados por nadie.
En medio de la impotencia, no quedó otra que tirar pelotazos. Desesperación mediante, Samuel y Quiroga se proyectaron con la intención de encontrar en el camino alguna que otra pelota boyando dentro del área para producir algo distinto. Tampoco así Argentina logró profundidad.
¿Marruecos? Insinuó algo de buen fútbol en el arranque. Zairi, un delantero muy movedizo, no tuvo posición fija y trató de encontrar el desequilibrio rotando en todo el frente de ataque. Eso sí, él buscaba la descarga y siempre se la devolvían cuadrada.
Hacía falta un cambio, algo que modificara tanta monotonía. Riquelme, cuándo no, aportó su granito de arena para que el buen gusto no sea manchado. Entró en lugar de Solari y con el simple recurso de hacer la pausa justa, le dio al equipo otra dinámica, mayor movilidad y sobre todo equilibrio. Se juntó con D’Alessandro y entre los dos crearon los mejores momentos de un partido bastante aburrido.
Además, vale decirlo, Marruecos fue un rival que no inquietó: dio ventajas defensivas y tuvo problemas, muchos problemas, en ataque.
Llegó el gol de González (un regalo defensivo pocas veces visto) y de ahí en más todo fue de Argentina, que no lució pero ganó con holgura y casi sin despeinarse. ¿Alcanza para ponerse a los hinchas en el bolsillo? Parece que todavía no.
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