ARGENTINA Y BRASIL BUSCAN UN NUEVO ACUERDO PARA EL COMERCIO DE AUTOS
Los negociadores de la Argentina y Brasil intentan alcanzar un acuerdo antes de que venza, el 30 de este mes, el actual régimen del comercio de automotores entre ambos países, mientras discuten varios puntos que separan las posturas de cada nación, informaron fuentes de las dos gobiernos.
La primera parte de las discusiones concluyó la semana pasada y queda una segunda a celebrarse en Brasilia, donde ambos gobiernos esperan dar fin a las negociaciones, puesto que el 30 de junio concluye el plazo que se dieron ambos países para tener un nuevo régimen.
Los temas que no están resueltos y que tendrán que quedar cerrados antes de fin de mes son si se pone una fecha precisa a la liberación del comercio de autos entre la Argentina y Brasil, si se arbitran medidas que obliguen las terminales a producir autos en el país donde están instaladas y el tratamiento arancelario para autopartes procedentes de terceras naciones.
En el primero de los casos, la posición argentina ha sido hasta ahora la de no apostar a la liberación comercial sino discutir condiciones de mercado y de desarrollo productivo de los sectores para luego buscar ese objetivo.
De hecho, autoridades argentinas aseguraron a Télam que “si bien Brasil pretende llegar a una situación comercial sin restricciones al final período propuesto para el régimen, la Argentina rechaza cualquier mención de libre comercio”.
Es más: Brasil pretende poner día y hora para la liberación de los mercados y se mencionó la posibilidad del 1 de enero de 2008, inspirada en un acuerdo sellado en 2005 por las cámaras de las industrias de ambos países, la argentina ADEFA y la brasileña Anfavea.
En relación con el segundo punto, sobre el cual Brasil tendría menos problema para aflojar su posición, la Argentina quiere que el comercio administrado de autos se realice al nivel de las empresas y no en forma global, de país a país.
El “flex”, como se denomina a la posibilidad de desvío de intercambio de un país en favor de otro, se ubica actualmente en 2,6 dólares por uno entre un país y el otro, lo que hoy favorece a la firma Fiat, que importa todo lo que vende en el mercado local.
“En cambio, la Argentina busca que esa relación sea de menos de dos por cada dólar exportado”, afirmó una alta fuente de la Cancillería argentina.
Aunque se barajan varias hipótesis, todas están ligadas a los plazos de este régimen y el más largo es de cinco años.
Asimismo, en materia de autopartes Brasil pretende lograr una mayor rebaja de aranceles para favorecer a la mayoría de las fábricas instaladas en el Mercosur, que están en su territorio.
La Argentina, por el contrario, admite reducciones de aranceles únicamente para repuestos que no se fabriquen en la región, de modo de favorecer al autopartismo local.
De hecho, con las modificaciones en el tipo de cambio que tuvo cada país en los últimos cinco años, cuando el peso se devaluó y el real hizo el camino inverso, muchas terminales en la Argentina comenzaron programas de desarrollo de proveedores para sustituir importaciones.
“Brasil dice que está compitiendo en el mayor nivel mundial -entiéndase por esto autopartistas europeas- y por lo tanto quiere bajar los costos mediante la liberalización de las importaciones de autopartes”, aseguró la fuente.
Pero esa visión no es contenida por todas las partes: sólo están de acuerdo las terminales y el gobierno brasileño, mientras los autopartistas difieren.
En cambio, por el lado argentino todos los sectores -inclusive el Gobierno- apoyan la postura negociadora.
Ante ese panorama, los negociadores consultados por Télam se mostraron optimistas sobre la posibilidad de alcanzar antes del 30 de junio próximo algún acercamiento entre el presidente Néstor Kirchner y su par Luiz Inácio Lula da Silva para cerrar un acuerdo.
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