ARGENTINA Y BRASIL NEGOCIAN SI HAY SALIDA PARA SUS DISPUTAS COMERCIALES
Con un discurso técnico, la diplomacia argentina salió a responder las declaraciones del canciller brasileño Celso Amorim, que ponían nuevamente a las relaciones bilaterales en un punto de riesgo al rechazar que se negocie la propuesta de salvaguardas.
El subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal, fue el encargado de señalar ayer que el Gobierno defenderá en Brasilia, en las reuniones bilaterales, la necesidad de mecanismos para contener los desequilibrios regionales. “Se trataría de instrumentos previsibles a los que podamos acudir cuando se produzcan variaciones bruscas o alteraciones macroeconómicas entre los países, como ocurrió en Brasil en 1999 o en la Argentina, en 2002”, dijo el funcionario.
Lo cierto es que la misión de la UIA que hoy estará con Amorim va, precisamente, a reforzar ese planteo argentino. De modo que la contradicción esencial entre los dos países se mantiene, aún cuando puedan disminuir las divergencias en política exterior o por “liderazgos” regionales.
Para eso, las diplomacias de Argentina y de Brasil terminaron, ayer, de preparar los gestos de distensión para la llegada del presidente Néstor Kirchner y su encuentro con el brasileño Lula da Silva, hoy a las 20, con quien compartirá un asado.
La primera actividad de la comitiva será la entrevista de una misión de la UIA con el canciller brasileño Celso Amorim, hoy a las 9,30 de la mañana.
Ese encuentro, en el que estarán el actual titular de la UIA, Alberto Alvarez Gaiani y el jefe electo de la entidad, Héctor Augusto Méndez, es visto por la parte brasileña como un esfuerzo para administrar, durante estos días, la crisis bilateral. Esto es, que se note poco durante la cumbre de Sudamérica y Países Arabes, que se inicia hoy en Brasilia.
Los empresarios argentinos tendrán una segunda cita de importancia, a las 17, con el ministro de Industria brasileño, Luiz Fernando Furlán, considerado un “duro” con la Argentina incluso por sus colegas del gabinete.
Las citas serán simultáneas con el primer encuentro formal entre Rafael Bielsa y Amorim después de la disputa pública que los involucró y que quedó retratada la semana pasada en las primeras planas de los diarios.
El hecho de recibir a los empresarios de la UIA en el Palacio de Itamaraty indica que Amorim, y especialmente el presidente Lula da Silva, quieren a toda costa bajar los decibeles que el mismo canciller brasileño se encargó de aumentar el viernes último.
Cuando la crisis parecía amainar, el ministro le puso fuego al decir que no figura en la agenda de Brasil una discusión, o aceptación, del pedido de Argentina de establecer mecanismos para equilibrar el comercio y evitar daños irreparables a la industria.
En Brasil, empiezan a sumarse voces que previenen al gobierno de Lula da Silva sobre las consecuencias negativas de un distanciamiento de Argentina. El ex canciller Celso Lafer (quien lideró la diplomacia brasileña hasta diciembre de 2002) advirtió que en la política externa de Lula hay “motivaciones internas” que llevan a la falta de cuidado de la relación con Buenos Aires. Otros analistas subrayaron que si el actual gobierno brasileño no le asigna una “atención prioritaria” al Mercosur, corre el riesgo de “arrastrar al vacío” a la Comunidad Sudamericana.
Un ex embajador brasileño en la Argentina, Sebastián Rego Barros, fue más duro: “Hay un exhibicionismo” en la actual política externa brasileña, declaró. “El liderazgo no se pide. Es reconocido por los otros”, sentenció.
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