ARGIBAY: "TENGO TENDENCIA A LA IZQUIERDA"
Carmen Argibay, la jueza propuesta por el presidente Néstor Kirchner para ocupar un lugar en la Corte Suprema de Justicia, intenta descansar por estos días en la ciudad de Miramar, en la costa atlántica. Pero difícilmente lo logre.
Es que el revuelo que provocó su postulación trastrocó las vacaciones de las que estaba gozando en esa ciudad balnearia junto a su madre, Ana; su hermana Mónica y su cuñado, antes de regresar, el 9 de este mes, a La Haya, donde se desempeña en un tribunal internacional.
“Tengo más tendencia hacia la izquierda que hacia la derecha, con toda seguridad”, dijo a la hora de definirse políticamente, y se mostró entusiasta con la designación de Eugenio Zaffaroni y con el nuevo procedimiento para la elección de magistrados. “Me parece que esto ayuda a la transparencia de las designaciones”, definió.
Para la jurista, las mujeres deberían ocupar el 50 por ciento de los lugares de la Corte, dijo en declaraciones a Radio Mitre.
-¿Cómo recibió la noticia de su postulación?
-Muy nerviosa en el primer momento, pero después con mucho orgullo, con mucha alegría.
-Es una de las dos mujeres que van integrar la Corte, porque la otra también va a ser una mujer. Y a usted le gusta esa idea…
-Me encanta, por supuesto.
-¿Pero por qué tiene que ser otra mujer?, ¿qué garantiza que la acompañe otra mujer?
-Porque en la Corte tiene que haber representación de la ciudadanía -proporcionalmente, por lo menos- y en este momento, y durante mucho tiempo, la Corte fue absoluto dominio de hombres; entonces, con poner una sola mujer no equilibramos nada. Para equilibrarse, por lo menos tendríamos que ser tres, para tener un 30 por ciento; en realidad deberíamos ser el 50 por ciento, porque en el padrón electoral el 51 por ciento de los que votan son mujeres.
-¿Le pareció prolijo el proceso de selección del juez Zaffaroni?, ¿le gusta como integrante de la Corte?
-A mí me gusta Zaffaroni; somos amigos, trabajamos juntos como camaristas penales; en la facultad también. Es un jurista realmente muy respetado, muy respetable, y creo que puede ser un gran miembro de la Corte. El asunto de cómo se hace ahora el nombramiento de los jueces de acuerdo con el decreto 222, que dispuso el Gobierno, yo no lo seguí estrictamente porque estaba en La Haya; no tuve oportunidad de ver la entrevista de Zaffaroni completa en el Congreso, pero me parece que esto ayuda a la transparencia de las designaciones. A mí las designaciones a dedo, por capricho de un presidente, que levantaba el dedo a uno y se lo bajaba a otro, nunca me parecieron correctas.
-Algunos grupos que impugnaron a Zaffaroni están de acuerdo con su postulación.
-¿Conmigo están de acuerdo? Qué bueno; eso me parece sorprendente.
-El 24 de marzo de 1976 le patearon la puerta de su casa, fue presa. ¿Qué explicación le dieron?
-Ninguna.
-¿Estaba en la agenda de alguien?
-No tengo la menor idea. Nunca me lo explicaron. Hay un decreto poniéndome a disposición del PEN; nunca jamás tuve una causa, una acusación de nada. Mi prontuario policial está limpio; no le puedo decir nada.
-Ahora le van a investigar hasta los pagos a autónomos. ¿Tiene todo al día?
-Sí, yo estuve en el Poder Judicial hasta 1976. Allí pagaba jubilación como cualquier persona de tribunales. Del ´76 al ´84 ejercí la profesión y pagué autónomos; luego volví al Poder Judicial y estuve hasta enero de 2002, cuando me jubilé, o sea que lo que tengo ahora es una jubilación del Poder Judicial, la cual pediré que me suspendan si es que me llegan a nombrar en la Corte, porque sin sueldo no puedo vivir. Yo sigo manteniendo mi casa en la Argentina y lo que gano en el Tribunal de La Haya lo uso allá para pagar el alquiler, vivir, trasladarme. No tengo auto, mi computadora está viejísima, tengo un departamento que es mío y otros dos que comparto con mis hermanos y con mi madre.
-¿Por qué nunca se casó?
-Porque no encontré a nadie que me inspirara para dejar mi independencia.
-Esto es un dato que tiene que apuntar el presidente Kirchner…
-Ya lo sabe.
-¿Es una mujer de fe religiosa?
-No. Yo me defino como una atea militante.
-¿De joven tenía simpatías por la izquierda, por la revolución o ese tipo de cosas?
-No, lo que pasa es que acá se confunde mucho. Evidentemente, para la gente que uno puede definir como de derecha yo soy de izquierda. Ahora, si le pregunta a alguien que pertenece al Partido Comunista, probablemente yo sea de derecha. Yo creo fundamentalmente en las libertades, en las garantías constitucionales, en los derechos humanos. Si eso es ser de izquierda, soy de izquierda. Tengo más tendencia hacia la izquierda que hacia la derecha, con toda seguridad.
-¿Qué lleva colgado al cuello?
-Una medalla que es el logo de la Asociación Internacional de Mujeres Jueces. Yo fui una de las fundadoras, y cuando fui presidenta, entre 1998 y 2000, mis amigas me hicieron como regalo este colgante, que es el mismo logo, pero en oro.
-¿Tiene ganas de definir la Corte de los noventa?
-(Risas) No, no tengo ganas.
Por la conciencia femenina
A pesar de ser una profesional exitosa, reconocida en el país y el exterior, Argibay se muestra preocupada por los derechos de las mujeres y su “posibilidad de elección” en países con escaso desarrollo ciudadano.
-¿Se la puede definir como la antiama de casa, que ve tevé a las tres de la tarde?
-No tengo ningún problema con eso. Lo que quiero es que las mujeres tengan todas las oportunidades. Si quieren ser profesionales, que puedan serlo; si quieren ser amas de casa, me parece espléndido, siempre que sea producto de su elección y no de que se lo impongan.
Por otro lado, seguimos luchando en la Asociación de Mujeres Jueces en aquellos países donde a las mujeres las casan a los 12 o a los 13 años, con quienes decidieron desde los 2 o 3 años, y siguen sometidas al marido, o a la familia del marido si ellos mueren, y nunca pudieron decidir nada por sí mismas.
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