ARIAS URIBURU: “LUCHO POR RECUPERAR A MIS HIJOS, PERO TAMBIÉN POR TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO”
La mujer que vio como su ex marido se llevaba a sus tres hijos a Jordania amparado en el régimen jurídico de ese país que le otorga la tenencia al padre, y que creó la Fundación Niños Unidos para el Mundo está de visita en nuestra ciudad. Ayer por la tarde, a las 19:30, dió una conferencia de prensa.
En diálogo con el programa “De Radio Somos” que se emite por LT 10, Gabriela Arias Uriburu, adelantó algunos de los aspectos que desde las 19,30 de ayer ofreció a los santafesinos en la Facultad de Derecho.
La sufrida mujer se explayó sobre las sensaciones que le produce el contacto con la gente y “la energía que me dan para seguir luchando”
Arias Uriburu hace dos años y medio que no ve a sus hijos. El último contacto que tuvo con ellos, fue a través de faxes o llamadas telefónicas.
Comentó que al día de hoy sólo tiene contacto con sus hijos a través de llamadas telefónicas o de fax.
Arias Uriburu prefiere hablar de “secuestro parental”. “No tenemos que tener miedo de hablar de secuestro y hace falta que lo digamos sin mediastintas”, dice desafiante.
“Hay mucha cobardía en los gobernantes; me han ayudado, no es un reclamo, pero no han tenido el coraje suficiente como para acompañarme a Jordania a reclamar por mis hijos”, explica, pretendiendo justificar la sensación de soledad que ha tenido todos estos años.
Respecto a la relación que mantiene con sus hijos, asegura que “los chicos piden todo el tiempo por mí, pero el padre me los oculta. Tuve apenas 4 meses de contacto fluído a través de faxes, y gracias a la colaboración de Cancillería me llamaron por teléfono, pero se acabó. Hoy el padre vuelve a ocultarlos”
Respecto a los riesgos que implicaría un encuentro con sus hijos en Jordania, Gabriela concluye: “No puedo ir a Jordania, porque según la ley musulmana ( por la que se casó) soy propiedad de la familia de mi marido y como tal, soy una cosa, y pueden hacer conmigo lo que quieran, incluso matarme”
“Las muertes por deshonor en Jordania son muy comunes, o se que mi vida está en peligro, porque ellos deciden que es el deshonor. Dicen que soy satánica, y por eso mi vida, en Jordania, corre mucho peligro”, dice, sin dudarlo.
Por otra parte, “como yo me casé bajo la religión musulmana, apenas ingreso a Jordania, dejo de ser argentina y mi persona toma toda identidad musulmana, por lo tanto soy propiedad de la familia Shaban y tienen derecho a hacer de mi vida lo que quieran”.
El periodista le pregunta por el derecho Internacional privado y enseguida interrumpe: “Los derechos de los niños no son privados. Si lo sostenemos desde los derechos de los padres, es un derecho privado, y mi pelea es por convertirlo en público”
Asegura que en estos años de pelea, descubrió que la democracia argentina es inmadura. “Está en caos, porque no acompaña al ciudadano, si los acompañaria, mis hijos ya hubiesen vuelto a la Argentina, no porque volverían conmigo, sino que tendrían la libertad de estar con los dos padres”
Gabriela asegura que fue acompañada por los distintos gobiernos, pero que faltan agallas:”Los gobiernos me respaldaron siempre, pero faltó coraje. No es una denuncia, pero ningún Canciller viajó a Jordania, sólo viajé yo. Aquí no está en juego sólo el derecho de mis niños, sino de todos los niños del mundo”
En 1989, cuando viajó a Guatemala a encontrarse con su padre – embajador argentino en ese país por esos tiempos- Gabriela era apenas una chica bien, que soñaba con una vida cómoda y sencilla, muy distante a esta que recorre el mundo buscando recuperar a sus hijos, y que supo enfrentar al mismisimo presidente de la ONU, Koffi Annan: “No hay posibilidad de imaginarme la transformación que he sufrido en estos años. Jamás me imagine que Dios iba a armar este despelote, soy otra persona.. Las tragedias suceden para ponerte en tu lugar. Nunca me imagine tan guerrera, tan revolucionaria. Me encanta sacarme el traje de gladiador cuando llego a casa, pero le pido a dios cada noche que me dé salud para seguir adelante y llegar al final, que es la libertad de mis chicos. Esto no es un juego, no es política. Un día me levanté y mis chicos noe staban. Eso es la muerte en vida. Tuve muchas muertes durante todo este tiempo, y encontré un motivo en movilizar y pelear por los derechos del niño”
Pasó el furor mediático. Ya no hay cámaras ni micrófonos. Pero Gabriela Arias Uriburu no se rinde.
Hace más de seis años que el ex marido se llevó los tres hijos a Jordania, y ella sigue a sol y a sombra buscando la manera de recuperarlos. Por eso creó la Fundación Niños Unidos para el Mundo. Una organización no gubernamental con la que pelea por una normativa internacional que garantice el cuidado de los chicos a los dos padres por igual.
El “caso Gabriela” cobró estado público en diciembre de 1997, cuando su ex marido, Imad Shaban, dejo la casa que compartían en Guatemala. Desde entonces, la mujer fue separada de los pequeños ya que las leyes jordanas otorgan la tenencia al padre. Sólo pudo ver a Karim, de 7 años; Zahira, de 5 y Sharif de 3 años, por espacio de algunas horas en diciembre, dos años atrás.
Pero Arias Uriburu no se quedó quieta. Ni siquiera frenó su marcha cuando en Naciones Unidas le dijeron secamente que no podían hacer nada por ella. Por eso mientras aguarda que la justicia jordana disponga de un régimen de visitas, comenzó a diseñar desde su propia Fundación las estrategias para que ella, como otros 30 padres en situaciones similares, vuelvan a estar con sus hijos. La asistencia no es sólo legal sino también psicológica.
La página web que Gabriela Arias Uriburu elaboró es : www. kazasha.com
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