Armando Manzanero: “Nunca me faltó el amor”
Incansable, inagotable, Armando Manzanero se sienta a dar siete entrevistas seguidas (horas después de haber aterrizado en la Argentina), para contar sobre su show de la semana próxima (Ver El dato ) con la chispa y el humor intactos.
¿Cuál es el secreto de la vitalidad? Vivo muy ordenadamente. Con lo único que no puedo mantener la disciplina es con la comida. Me gusta comer de todo. Hoy, por ejemplo, me excedí con el azúcar y no debo, porque soy diabético. Pero bueno, por el resto de la gira no comeré azúcar. Paso mucho tiempo ocupado porque trabajo desde hace 32 años para la Sociedad de Compositores de México y eso casi no me deja tiempo libre. Pero lo hago con gusto. Claro, que volver a casa después del día es delicioso.
¿Y no lo cansan las giras? Los viajes no me cansan porque no voy caminando. Estoy completamente acostumbrado, duermo en los aviones y me despierto lúcido.
Con el inmenso repertorio que tiene, ¿le cuesta seleccionar las canciones para un show? No, porque el público quiere oír lo que yo hago y me la hace fácil.
Somos novios , Esta tarde vi llover , Contigo aprendí son temas que no pueden faltar. Y a mí me gusta.
Manzanero se siente como en casa. “Hace 44 años que vengo y es en la Argentina donde comenzó mi segunda educación como persona y como músico. Tengo tantas anécdotas. Bueno, en realidad, mi vida es una anécdota”.
Generoso con su creación, escucha todas las propuestas que le llegan a su oficina. “Siempre trabajo con amigos y no me interesa el estrellato. Además, como decía Frank Sinatra: Sienténse donde quieran que la cabecera está donde me siento yo ”.
¿Siempre está pensando en la próxima canción? Adoro tiene como 60 años y Esta tarde vi llover como 50. Me considero privilegiado porque tengo temas que son parte de la música universal, pero siempre estoy en la búsqueda de una nueva canción. Si me quieren considerar bolerista, venga; yo me considero simplemente músico.
Un artista…
Sí, porque el arte, para mí, es el sexto sentido.
¿Y el amor? El primero.
Usted ha sido afortunado en el amor.
Claro. Es difícil que un señor a los 76 años esté viviendo el amor con tanta plenitud como yo. Nunca me faltó el amor. Ni me va a faltar.
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