ARRANCA LA NEGOCIACIÓN CON EL FMI, TRAS UN AÑO DE INTERRUPCIÓN
Con la llegada del Secretario de finanzas Guillermo Nielsen hoy a Washington, se reinician las negociaciones entre Argentina y el FMI que el gobierno de Kirchner interrumpió hace un año.
El objetivo es acordar un programa que permita la refinanciación de por lo menos el 60% de los 12.700 millones de dólares que el país debe pagar al organismo de aquí al ano 2007.
En Washington como en Wall Street se descarta, sin embargo, que se pueda llegar a un acuerdo antes de las elecciones. En el FMI ni siquiera quieren utilizar la palabra “negociación” para describir los encuentros que tendrá Nielsen.
“Nosotros siempre estamos conversando”, dijo a Clarín uno de los voceros del organismo, dejando en claro que no habrá ningún tipo de flexibilidad, ni siquiera en el lenguaje.
“Para mi estas conversaciones iniciales son sólo un gesto”, dijo por su parte Daniel Tillotson de Wachovia Securties. “Uno de los temas más importantes es que van a hacer con los que quedaron a fuera del canje. Cualquier cosa que hagan presupone que reviertan la ley que les impide reabrir el canje y no veo que puedan hacer eso antes de la elecciones”.
En la agenda de Nielsen figura reuniones con el director del Departamento del Hemisferio Occidental Anoop Singh y miembros del staff. La reunión con el director gerente Rodrigo Rato aún no fue confirmada.
Oficialmente está previsto que Nielsen permanezca en Washington sólo tres días, pero “si es necesario se quedara más tiempo”, dijo a Clarín un fuente confiable.
“La última reunión en que el directorio trató el caso argentino fue durísima, varios directores pusieron objeción e hicieron reclamos. Hubo uno que incluso se refirió a la importancia que Argentina respete el tratado de inversiones y que cumpla con el fallo que el CIADI dictaminó a favor de CMS, una empresa norteamericana energética”, agregó la fuente consultada.
De hecho, con la revisión de la economía que el Fondo hizo bajo el artículo cuatro de sus estatutos quedaron todas las cartas sobre la mesa. De acuerdo al documento final de esa revisión y a la respuesta que le dio el representante argentino ante el FMI, Héctor Torres, las principales discrepancias giraran en torno a los siguientes temas:
El Fondo reclama un superávit fiscal de 4,5%; Argentina tiene proyectados un 3,8%.
Según el fondo, las negociaciones con los acreedores privados no fueron “constructivas” y la ley que prohíbe la reapertura del canje es un obstáculo. No prevén que se puede levantar esa ley antes de las elecciones pese a que Nielsen trae en su valija una propuesta para reabrirlo, siempre un cuando haya suficientes fondos que demuestren expresamente su interés en una nueva oferta.
El Fondo no cree que el control de precios o la disuasión moral sea suficiente para detener el rebrote inflacionario. Exige un ajuste de la política monetaria, suba de la tasa de interés, flotación del dólar y reducción del gasto público. Para el Gobierno esas medidas son recesivas.
El Fondo apunta a que se adopte una nueva Ley de servicios públicos, se renegocien los contratos y se respeten los fallos del CIADI, algo que la Argentina no parece muy dispuesta hacer.
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