ARRANCA UNA SEMANA CLAVE EN LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA
Habían pasado 18 minutos y Guillermo Nielsen comenzaba a preocuparse. La gente del FMI, que tiene puntualidad inglesa, no llegaba a la reunión. El último viernes, en un día sin piquetes, el secretario de Finanzas no encontraba motivo para la demora, hasta que llamó a la recepción del Ministerio. En mesa de entradas confundieron FMI con FM Hit y mandaron a los técnicos hacia otro piso.
Ese puñado de personas, que el miércoles se reúne con Lavagna, dará el primer veredicto acerca de si Argentina cumplió las metas en este tramo del acuerdo con el Fondo. El informe se eleva luego al directorio del FMI. El tiempo corre, ya que el 9 de marzo vencen US$ 3.100 millones.
En Economía aseguran que no recibieron señales sobre cómo votará el directorio del FMI. Pero admiten que la relación con el organismo adquirió una nueva dinámica.
La maquinaria se puso en marcha después de la reunión de Roberto Lavagna con el jefe del Fondo, Horst Köhler, el pasado lunes 9 en Miami.
Desde entonces se anunció la creación del sindicato de bancos, liderado por Merrill Lynch, se descongelaron las tarifas de la luz y el gas, y anunciaron que en 50 días habrá una oferta a los acreedores. Mañana en Nueva York el Gobierno reanuda el diálogo con los acreedores privados. Pero con una deuda de US$ 82.000 millones en cesación de pagos, el margen de maniobra es estrecho.
Más allá de los juegos de presión, las recientes visitas del canciller francés y del ministro de Finanzas alemán se leen en la Casa Rosada como dos votos a favor de la Argentina en la próxima reunión de directorio del Fondo que debe tratar el caso argentino.
La misión que está en Buenos Aires, encabezada por John Thornton, no sólo vino para constatar in situ si se cumplieron los compromisos fiscales y parlamentarios. También, para evaluar la marcha de la negociación de la deuda en default. Los números de las cuentas públicas muestran que las metas están más que cumplidas. Pero Thornton deberá decidir si se avanzó en la negociación con los acreedores.
Si el directorio del Fondo aprueba las metas, el horizonte se despeja al menos hasta agosto, cuando comiencen a negociar las metas fiscales para los años 2005 y 2006.
Una fuente del Ministerio de Economía aseguró ayer a Clarín que habrá nuevos elementos en la oferta a los acreedores privados. Un ejemplo son los títulos especiales para jubilados o bonistas que sufran enfermedades, como anticipó este diario en su edición de ayer. De esa manera buscan diferenciar en el trato a los pequeños ahorristas italianos, japoneses y alemanes de los fondos institucionales. Italia, Japón y Alemania son tres votos claves en el directorio del Fondo.
“Los acreedores perciben que Lavagna quiere salir del default. Es un ministro pragmático y está siguiendo el pulso de esta negociación. Pero eso no significa que vaya a mejorar la oferta”, señaló el especialista Eugenio Bruno.
Lavagna ya admitió que sólo una parte de los acreedores aceptará el canje. Los números que maneja indican que entre los que aceptarían figuran las AFJP, que concentran entre el 20 y el 25%, de la deuda en default. A eso se añaden bancos locales que poseen en su cartera bonos por otro 5% y ahorristas argentinos que acumulan un 15%. A esa lista se agregaría algún fondo del exterior para llegar al menos al 50 o 60% que permitiría salir del default al país. Pero existe un riesgo y es que los pagos a los acreedores que acepten el canje pueden ser embargados, como ya le sucedió a Nicaragua.
En los bancos leen la estrategia de Lavagna como una manera de ganar tiempo y lograr algún tipo de ayuda internacional que le permitiría arreglar con la otra mitad de los acreedores. Hay entidades como el Citibank o el JP Morgan que decidieron no participar ahora del sindicato de bancos, porque apuestan a una segunda etapa en la reestructuración de la deuda y buscan postularse en ese momento.
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