ARRESTARON A FUJIMORI EN CHILE Y PERÚ PIDIÓ SU INMEDIATA EXTRADICIÓN
A un proceso de extradición express será sometido el ex presidente de Perú Alberto Fujimori, quien llegó intempestivamente a Chile desde Japón, en un jet privado, faltando diez minutos para las 15 horas del domingo y que es reclamado por la justicia de su país por 21 delitos de corrupción y de violación a los derechos humanos desde el 2000.
Fujimori fue detenido ayer a la madrugada por la Policía de Investigaciones en el Hotel Marriott, donde se hospedó, mientras cenaba mariscos con vino blanco. Fue trasladado luego a la Escuela de Gendarmería (guardia carcelaria) de Santiago a la espera de que el ministro de la Corte Suprema Orlando Alvarez, quien tiene a su cargo el proceso de extradición, decida si le concede la libertad provisional —la que solicitó de inmediato el ex presidente prófugo— mientras dure el juicio que se estima no debería prolongarse más allá de 30 días.
A la misma hora que Fujimori era trasladado a su nuevo lugar de reclusión, y sonreía y levantaba la mano en señal de triunfo —lo que nadie entendió—, en La Moneda se reunían los ministros del Interior de Chile, Francisco Vidal, y su símil peruano Rómulo Pizarro, quien viajó a Santiago en urgencia para agilizar el proceso de extradición y explorar la posibilidad de una expulsión administrativa. La cita se convirtió en un hito de paños fríos en días en que en ambos países se escucharon tambores bélicos.
El aterrizaje de Fujimori en Santiago ocurrió en la misma semana que Chile y Perú entraron en una grave y creciente crisis luego de que el Congreso de este último país aprobara por unanimidad el jueves pasado una ley que cambia el límite marítimo —y también terrestre— con Chile.
El domingo, cuando todas las alertas de seguridad e inteligencia de Chile estaban concentradas en la zona norte, donde se sitúa el límite marítimo y terrestre con Perú, el misil aterrizó en Santiago. Y es ahí donde empiezan los problemas.
“Fujimori ingresó al país y creo que la Policía de Investigaciones va a tener que explicar por qué pudo ingresar, porque él tiene una orden de captura internacional y, por lo tanto, debió haber sido retenido ahí en ese momento, y eso tendrá que hacerlo la Policía”, afirmó Michelle Bachelet, candidata presidencial de la Concertación.
A las 21 horas y 10 minutos del domingo ingresaba a Chile la petición del gobierno peruano de detener preventivamente a Fujimori. En tiempo récord, los oficios pasaron de la Cancillería a la Corte Suprema y de allí al ministro de turno. A la una de la madrugada Fujimori ya estaba detenido y el gobierno chileno respiraba aliviado. Ahora será el gobierno peruano el que deba acreditar ante los tribunales chilenos la gravedad de los delitos cometidos por Fujimori. Los más graves son los que reciben el carácter de “crímenes de lesa humanidad”. De hecho, hoy las agrupaciones de derechos humanos de Perú se reunirán en Santiago con sus pares chilenas para agilizar la extradición del hombre que indican como responsables de crímenes y desaparecidos.
La detención inmediata del ex presidente prófugo impidió que llevara a cabo una conferencia de prensa donde planeaba explicar su intención de presentarse a la elección presidencial de su país que tendrá lugar el próximo año.
Pasadas 24 horas del arribo del “invitado de piedra”, al que el canciller Ignacio Walter calificó como “imprudente e irresponsable”, las aguas entre Chile y Perú estaban más tranquilas que en la víspera. Gracias a Fujimori el hielo se quebró. La prueba, las palabras del presidente de Perú Alejandro Toledo: “Quiero expresar mi agradecimiento público al gobierno de Chile por un primer paso dado”. Y advirtió: “No vamos a permitir que (Fujimori) intente burlarse pagando un avión de medio millón de dólares, burlando la Interpol”. Una señal clara de que no dejarán que esta vez Fujimori se les escape.
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