ARRESTARON A UN CHOFER DE PALADINI POR UN AUTORROBO
La policía desbarató ayer un falso atraco a un transporte de embutidos de la empresa Paladini que había sido denunciado el pasado viernes por el mismo chofer, quien no ahorró inventiva al citar que una banda de media docena de piratas lo atacó en la zona sur y que, incluso, lo tomó como rehén para luego liberarlo en las afueras de la ciudad. Pero el frustrado guionista tenía un coautor: un ex empleado de la empresa que al parecer había hecho el mismo cuento hace un tiempo. La farsa quedó al descubierto cuando el utilitario apareció en un galpón aledaño a un almacén del barrio Las Flores, donde ya había sido “colocado”, junto con su carga de productos alimenticios. También quedó detenido un comerciante bajo sospecha de haber adquirido parte de la mercadería, valuada entre ocho y diez mil pesos. Como colofón, los sabuesos de la Brigada de Investigaciones fueron despedidos por una lluvia de pedradas por parte de un grupo de habitantes de la zona.
Según fuentes de la pesquisa, el hombre, una falsa víctima de ladrones, trabajaba en complicidad con un ex empleado de la empresa frigorífica y ya tenía colocada la carga, que luego ingresaba en una cadena de comercialización clandestina, según comentaron desde la policía. Además los investigadores agregaron que continuarán con las pesquisas de otros comerciantes que integraban la lista de los destinatarios de los productos.
Todo comenzó en la mañana del viernes pasado, cuando Walter S., de 25 años, se presentó en la comisaría 31ª de Zavalla y denunció que una banda de siete ladrones armados lo había interceptado a alrededor de las 7, en Ameghino y Laprida. Según lo expresado por el chofer, los atacantes bajaron de un Ford Falcon y de una pick-up Chevrolet; le robaron el Renault Rodeo cargado con embutidos, y lo tuvieron cautivo para liberarlo poco después, en el cruce de las rutas AO12 y 33.
La historia era redonda y coincidía con el modo de operación de los piratas del asfalto, pero no pudo ser sostenida en el transcurso del interrogatorio policial. Las contradicciones del relato del hombre fueron avivando la sospecha de la investigadores y, ya por la tarde, “la versión se hizo insostenible y el conductor terminó por confesar la falsedad de la denuncia”, señaló un vocero.
Poco después la policía detuvo en un domicilio ubicado en Saadi Carnot al 600, en zona sur, a Alejandro S., de 45 años, presunto cómplice del hecho. Es un ex empleado de Paladini con un antecedente sospechoso, ya que había denunciado un hecho similar, poco antes de dejar de trabajar en la empresa, según comentaron fuentes policiales.
Ayer a la tarde, la pesquisa policial dio con el camioncito en una granja ubicada en Caña de Ámbar al 1800 del barrio Las Flores, cuya propietaria de 26 años quedó detenida. Había escondido el vehículo en un galpón vecino.
Al parecer, según fuentes policiales, desde este almacén se distribuía la mercadería robada a otros compradores y en el mismo momento del allanamiento se encontró a un comprador, que a la vez es un comerciante del mismo barrio, y que también marchó preso.
Casi todos los productos estaban intactos en el interior del transporte y sólo una mínima parte había sido colocada en dos cámaras refrigeradoras de la granja.
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