ARSLANIÁN VINCULÓ A GRUPOS POLICIALES CON LOS SECUESTROS
Nosotros recibimos el anónimo con el supuesto atentado y la posible liberación de zonas, y 72 horas después se produjeron dos hechos de secuestros extorsivos…Y en uno de ellos los delincuentes extraviaron un cargador de una pistola 9 milímetros…”. El ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, vinculó ayer los dos secuestros en curso que hay en el conurbano (el de la hija de un empresario, en Moreno, y el de una empleada en Tigre) con la situación en la Policía bonaerense.
Lo hizo al anunciar el desplazamiento de 37 policías, entre los que se encuentran los integrantes de la cúpula de la Departamental de San Isidro. El jefe de esa dependencia, comisario mayor Rubén Cabrera, había sido involucrado por una denuncia anónima en un presunto complot cuyo objetivo sería asesinar a Arslanián, a su segundo, Martín Arias Duval, y al camarista de San Isidro, Fernando Maroto.
En el anónimo, recibido el viernes en una línea telefónica gratuita habilitada por el Ministerio de Seguridad provincial, también se afirmaba que habría “zona liberada” si la gente de Arslanián no dejaba de investigar a la Policía del distrito. El ministro ató cabos y resaltó que los secuestros de Moreno y Tigre ocurrieron el martes, justamente el mismo día en que los funcionarios denunciaron el presunto complot ante la Justicia. La referencia al cargador de 9 milímetros “extraviado” en uno de esos hechos no fue casual: pertenece al tipo de arma que utiliza la Policía bonaerense.
Un párrafo de aquella denuncia mencionaba el supuesto complot que incluía “liberar” la zona para la realización de delitos de “extrema gravedad”. Eso habría sido en venganza por el control que Arslanián realiza desde hace un mes a los 2.400 efectivos de la zona.
El llamado anónimo se hizo el viernes pasado, a las 9.15, desde el teléfono público de una galería de Vicente López. El Ministerio decidió denunciarlo el martes, ante la fiscalía de Martín Mateo.
“Denunciamos por la suma de detalles y por la gravedad de los hechos que se ponían en conocimiento. Dentro de las amenazas que suponía ese complot, estaba la de realizar hechos graves como secuestros”, explicó Arslanián.
Hubo otro episodio llamativo, al que el ministro no se refirió. Una mujer de la zona norte del conurbano fue secuestrada y liberada ese mismo martes en la Panamericana (ver “Aborten la operación”). Este episodio ocurrió exactamente entre medio de los secuestros de Moreno y Tigre.
Luego del revuelo general que provocó la denuncia del complot, ayer al mediodía la estabilidad del jefe de la Policía bonaerense, Héctor Iglesia, aparecía comprometida: juzgó como “una infantilidad” tomar en serio la denuncia anónima que sus superiores justamente habían tomado en serio. Más tarde Arslanián lo confirmó en su puesto. “Puede opinar lo que quiera, no quiero robots a mi lado”, dijo.
En cambio, el gobernador Felipe Solá prefirió no intervenir. Apenas declaró: “Las denuncias anónimas son muy difíciles de probar. No quiero tener prejuicios contra la Policía pero tampoco soy tonto”, dijo.
Entre los desplazados de la fuerza hay oficiales y suboficiales investigados por delitos graves: causas por narcotráfico, prostitución y pedidos de coimas a comerciantes para darles protección. Además de Cabrera, pasaron a retiro los comisarios Carlos Ricardo Szenasi, Eduardo Rubén Díaz e Hilario Claudio Albarracín. El relevo llegó también a los comisarios Miguel Provenzano y Fernando Lentini, y al oficial inspector José Eduardo Marinelli. Los tres están mencionados en la denuncia judicial por el complot.
Según el ministro, Cabrera “tenía la obligación de controlar y tomar medidas represivas contra quienes venían incumpliendo severamente con sus obligaciones o estaban involucrados en delitos”. Anoche dispuso que el comisario inspector Guido Pesce —actual titular de la departamental Morón—, se traslade a San Isidro para reemplazar a Cabrera.
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