ARTISTAS DE 13 PAÍSES EXPONEN EN LA BIENAL DE PORTO ALEGRE
Ya no habrá que volar a Venecia para encontrar las últimas expresiones del arte actual. Desde hace dos días, la ciudad de Porto Alegre ha sido tomada por 76 artistas de 13 países, militantes todos de “lo último”. Un enfático discurso de bienvenida les dio el presidente Da Silva al abrir la IV Bienal del Mercosur, en el Centro Cultural del banco Santander.
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Dos pinturas del argentino Antonio Berni fueron el telón de fondo del acto inaugural, en el que Lula habló durante veinte minutos de la importancia estratégica de la cultura como eje de la integración. “No se puede prescindir de la cultura”, dijo el presidente de Brasil.
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Mucho colágeno y celeste pastel se vio en la apertura de la bienal, que coloca a Porto Alegre y a Berni en la mira de operadores y coleccionistas de arte. El rosarino que inventó a Juanito Laguna y a Ramona Montiel representa a nuestro país con una soberbia muestra de 13 pinturas, elegidas por Nelson Aguilar -curador general de la bienal- para homenajear a Pierre Restany, uno de los tres críticos de arte más famosos del siglo XX, recientemente fallecido. “Inundación en el barrio de Juanito” y “Pesadilla de los injustos” se llaman las pinturas elegidas como fondo, y esos títulos casi parecen un mensaje a la medida de las palabras de Lula, que habló de la cultura como “puente de integración y fuente de desarrollo”. La Bienal, una iniciativa que costó 8 millones de reales, cierra el 19 de diciembre y los organizadores estiman que recibirá un millón de visitantes.
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Esta muestra nació por iniciativa de un grupo de empresarios del poderoso Estado de Rio Grande do Sul. La idea fue convertirse en una alternativa frente a la consagrada Bienal de las Artes Visuales de San Pablo. Casi provinciana en su punto de partida, se consolida como polo de arte regional y le deja a San Pablo el espacio de vidriera internacional, la mayor junto con la de Venecia y la Documenta de Kassel, Alemania.
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Como ocurre en Venecia, la principal sede de exposición está junto al agua, en este caso, en las márgenes del río Guaíba. Los viejos almacenes del puerto son unos enormes galpones industriales que dan el clima apto para mostrar arte contemporáneo. Adriana Rosenberg, directora de la Fundación Proa, fue la curadora del envío argentino, celebrado por el curador general Nelson Aguilar como el más vigoroso de la muestra, junto con los de México y Uruguay.
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Los argentinos
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“¿Dónde está León?, se oye murmurar por los pasillos de los almacenes en clara alusión a León Ferrari, el artista argentino que, a los 84, es un “niño mimado”. Además de Ferrari, integran el envío obras de Sergio Avello, Jorge Macchi y Fabián Trigo.
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Avello presenta la instalación de una bandera argentina realizada con tubos de neón, que laten como un sentimiento. Macchi exhibe la instalación con la que ganó el premio Banco Nación. Son carteles que remedan los que cuelgan en casas de barrio y ofrecen changas en tiempos de desempleo. La ironía es que esos minúsculos carteles están montados con el mismo sistema de los megacarteles callejeros que se exhiben en la zona del Obelisco. Puro sarcasmo. Lo mismo podría decirse del Proyecto Virtual Grupal Argentinos Asociados, de Fabián Trigo, vendido con el packaging de un lanzamiento marketinero. “Andate”, se llama el kit armado para un profesional dispuesto a emigrar y está inspirado en el éxodo forzoso que siguió a la crisis de 2001; reflexión que sintoniza también con los días que vivimos los argentinos.
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