ASALTAN SU CASA, LA INCENDIAN Y MUERE CALCINADO
Un hombre murió anoche al quedar atrapado en un incendio iniciado por una banda de asaltantes que había entrado a su casa para robarle, en la localidad de Benavídez, partido de Tigre. Un hijastro de la víctima fue arrestado como presunto ideólogo del robo, quien se había hecho pasar por víctima e incluso quiso simular un secuestro al hacerse tomar como rehén por los ladrones, según informó la agencia Télam. Esta mañana, la policía detuvo a otro chico de 15 años acusado del presunto robo y homicidio.
El hecho ocurrió cerca de las 22 horas, en una casa situada en la ruta 9 y avenida Alvear. La víctima fatal, José Omar Hernández (54), murió calcinada. Su esposa, Andrea Mezza (36), sobrevivió pero debió ser hospitalizada. Poco después, el adolescente de 16 años e hijastro de la víctima fue detenido tras una persecución cuando circulaba con el auto de su padrastro en la localidad de General Pacheco, en cuyo interior se encontró un bidón con cinco litros de combustible.
Alguien golpeó a la puerta y el chico fue a abrir. Al menos tres hombres entraron por la fuerza y redujeron a los gritos a toda la familia. Los amenazaron y los ataron. Al hombre se lo llevaron a otra habitación. Cuando llegaron los bomberos, el fuego ya había destruido gran parte de la casa. Los asaltantes se habían escapado. La mujer logró liberarse y salió corriendo para denunciar que a su hijo lo habían secuestrado. Pero Hernández no logró salvarse. Los bomberos lo encontraron todavía atado y calcinado.
Fuentes citadas por DyN indicaron que fueron tres los hombres que irrumpieron en la vivienda. Aparentemente todos serían menores. Redujeron a Hernández, a su mujer y al hijastro que inicialmente aparecía como víctima, pero más tarde quedó seriamente comprometido en el crimen. Los informes detallaban que los asaltantes ataron a todos, prendieron fuego la casa, y huyeron tomando al adolescente como rehén. Un jefe policial despertó el alerta: “Los delincuentes no robaron ningún objeto de valor”.
La comisaría 4ª de Tigre mantiene un férreo secreto sobre la investigación del hecho, hasta ahora caratulado como “homicidio calificado en ocasión de robo”. Los bomberos apagaron el fuego y hallaron el cadáver calcinado de Hernández. Estaba atado de pies y manos a una silla. El testimonio de su mujer, quien había logrado desatarse y salir de la casa, fue clave para que la policía montara un operativo que concluyó con la identificación del vehículo robado y el posterior arresto del chico en Pacheco.
Sorpresivamente para la policía, el presunto rehén iba solo en el Fiat Duna color Rojo. Había sido él quien había abierto la puerta de la casa a los asaltantes. Allí, los ladrones apartaron a Hernández llevándolo a una habitación. No se sabe bien qué pasó, pero la banda tiró combustible e inició el fuego. La autopsia todavía no concluyó si la víctima murió por quemaduras o por inhalación de gases. A su esposa no la golpearon, pero sufrió quemaduras en las manos y en la cara. Al chico, se lo llevaron secuestrado. O al menos eso parecía.
La mujer fue hacía la comisaría de Benavídez y denunció el asalto y el presunto secuestro. El vehículo fue localizado en Pacheco. Hubo una persecución. El conductor intentó evadir al patrullero que lo seguía, pero fue encerrado y tuvo que detenerse. El adolescente, ante la sorpresa de los policías, argumentó que los asaltantes lo habían liberado. Pero no fue suficiente explicación para que no quedara arrestado. En el baúl del Duna, además del bidón con combustible, había un cuchillo.
Según habría indicado un testigo a los investigadores, fue el propio adolescente quien contactó a los ladrones -que serían amigos del joven-, y les pasó el dato de que su padrastro estaba por cobrar una importante suma de dinero. Esta mañana, en el marco de la causa, fue detenido en la zona de Benavídez uno de los presuntos autores del incendio y asalto que terminó en tragedia: un joven de 15 años que fue arrestado tras varios allanamientos en esa localidad.
Otra versión detalla que el adolescente arrestado esta mañana era amigo del hijastro de la víctima fatal, y que fue él quien en su declaración ante los investigadores confesó el plan del hijastro acusado de ser el ideólogo del robo. Aparentemente, Hernández le dijo que cobraría unos diez mil pesos, pero se presume que todo era una trampa montada por el hombre. Había notado un faltante de 300 pesos y sospechaba de su hijastro.
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