Asaltaron una despensa en el barrio María Selva
A las 13, cuando las dos empleados de la despensa Chelita ubicada sobre calle Belgrano al 6.500 del barrio Villa María Selva concluían con la jornada matutina de trabajo, ingresaron al minimercado dos violentos delincuentes, uno de ellos armado con un revólver, que asaltaron a las tres clientas que estaban en el interior del negocio y se llevaron todo el dinero que había en la caja registradora: 1.800 pesos.
Las empleadas del negocio, las hermanas Vanina Gabutti de 24 años y Melina de 26, relataron el difícil momento que tuvieron que sortear y el castigo físico que sufrieron a manos de la yunta de violentos ladrones que las asaltaron.
—¿Nos pueden relatar como se produjo el asalto?
—Sí, claro. Nosotras estábamos prácticamente cerrando las puertas del minimercado, había tres clientas en el interior del negocio, a una de ellas le estábamos cobrando cuando ingresaron dos muchachos que tendrían entre 25 y 30 años.
Uno de ellos sacó un revólver, nos apuntó y nos dijo que era un asalto, que no hiciéramos nada porque sino sólo empeoraríamos las cosas. Nos pegó con el arma en el cuerpo y en el rostro, además de usar malas palabras y llenarnos de amenazas.
—¿Ustedes no se resistieron?
—No. Teníamos tres clientas en el negocio, y ellos estaban armados, no podíamos hacer absolutamente nada, además a la clienta que estaba pagando en la caja registradora le sacaron todo el dinero que tenía en su mano, y el que tenía guardado en la cartera; a las otras clientas les pasó exactamente lo mismo.
Después, ingresaron al pasillo adonde nosotras atendemos a la gente, y manotearon todo el dinero de la caja registradora, buscaron debajo y en todos los lugares, y a los gritos nos amenazaban para que le diéramos más dinero. En fin, le dijimos la verdad, llevense todo lo que encuentren, porque plata no tenemos más.
—¿La policía llegó rápido?
Sí. Hacía pocos minutos que los delincuentes se habían ido, cuando toda esta zona se pobló de patrulleros policiales y de vigilantes por todos lados, los agentes nos explicaron que un vecino del barrio pasó por la vereda caminando y se dio cuenta de todo, entonces llamó con su teléfono celular a la central de comunicaciones policiales 911, y cuando nosotros llamamos, los policías ya estaban en camino.
—¿Los detuvieron a los ladrones?
—No. Nosotras fuimos a la comisaría 5° y nos dijeron que habían requisado a varios muchachos como los descriptos por ellas, pero que no eran los ladrones en ningún caso.
De todos modos los policías nos atendieron con gentileza, llegaron rápido, pero todavía no los agarraron. La verdad es que todavía no pudimos salir de estado de shock en el que quedamos después del asalto.
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