ASALTARON Y VIOLARON A DOS JÓVENES
Dos jóvenes fueron violadas el pasado fin de semana en distintos puntos del macrocentro rosarino. La noche del sábado, una estudiante de 22 años que estaba con su novio en su departamento fue abusada por un hombre que entró por el fondo, tras saltar el tapial de un pasillo lindero. El delincuente los amenazó con un arma de fuego, los ató y vendó con trapos y, una vez consumado el abuso, robó electrodomésticos livianos, dinero y celulares. Un día después, una chica que volvía de bailar fue conducida a un descampado de Rodríguez al 2700 por un hombre que llevaba un cuchillo (ver aparte). La policía descartó que ambos casos tuvieran un mismo autor.
El primer ataque se registró en un departamento ubicado en jurisdicción de la comisaría 7ª, en la zona de Riccheri y Urquiza, donde vive una pareja de jóvenes estudiantes que no son de Rosario. A las 22 del sábado se encontraban en la vivienda la chica, de 22 años, y su novio, de 25, cuando un desconocido entró por la ventana que da al patio.
“Cuando se dieron cuenta estaba el tipo adentro. No los golpeó, pero les ordenó que no lo miraran a la cara”, indicó un oficial a cargo del caso. El sujeto había saltado un muro para acceder a la parte trasera del departamento. El agresor, de unos 30 años, buscó telas con las que maniató a la pareja y luego sometió a la chica, mientras obligaba a su novio a permanecer quieto apuntándolo con un arma de fuego. Según el vocero, llevaba un revólver de bajo calibre.
Tras la agresión, el atacante recorrió el departamento en busca de cosas de valor. Se apropió de algunos electrodomésticos y pertenencias de los estudiantes: una guitarra eléctrica, un equipo de música, ropa, unos 40 pesos y dos teléfonos celulares. En total permaneció cerca de 20 minutos en la vivienda. Se fue por la puerta con dos bolsos que llenó en el lugar y les exigió que permanecieran inmóviles por 30 minutos.
Al cabo de ese lapso, asustados, los jóvenes lograron desatarse y se comunicaron con sus familiares con otro celular que el ladrón no había encontrado en la casa. Inmediatamente se dirigieron a la comisaría 7ª, de Cafferata 345, y de allí fueron derivados al Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales (CAVDS). La titular de esa dependencia, Mariel Arévalo, confirmó que allí le tomaron la denuncia a la chica y se realizaron los exámenes de rigor.
Fuentes de la investigación dijeron que tanto la joven de 22 años como la chica que fue víctima de un abuso el día siguiente revisaron álbumes fotográficos pero no reconocieron en ellos a sus agresores. Los casos son investigados por el juzgado de Instrucción Nº 8, a cargo de Juan José Pazos, con intervención conjunta del CAVDS y las comisarías de cada zona (7ª y 5ª), que llevan las actuaciones.
Los autores de los ataques no estaban identificados. “Por el momento no ligamos estos casos entre sí porque los hechos se cometieron con distintas armas y distinta modalidad”, se limitó a señalar Mariel Arévalo, titular de CAVDS.
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