Asaltó, lo detuvo la policía y volvió al local a pedir dinero
El delincuente se presentó ante el comerciante y le exigió $500 en compensación por los golpes que la policía le había dado después de que lo detuvo robando. La víctima pidió explicaciones a las autoridades judiciales que lo liberaron sin más.
Leandro (LT10)
Leandro es dueño de la casa de fotografía ubicada en avenida Blas Parera que el martes, en horas de la mañana, fue asaltada por un delincuente armado (Ver Enlace). Vale recordar que cuando el ilícito se concretaba, la policía arribó al lugar -alertada por una vecina que se dio cuenta de la situación- y detuvo al ladrón. En su poder, el malviviente llevaba la pistola y varios elementos sustraidos en el comercio pero, además, fue reconocido por las víctimas.
Sin embargo, ayer, esta historia tomó un cariz diferente. Por la tarde, el caco llegó nuevamente al negocio y se dirigió hacia el mostrador para conversar con Leandro.
-¿Te acordás de mí?, le dijo
-Sí, me acuerdo, respondió el encargado
Acto seguido, le pidió una suma de dinero cercana a los $500, como una especie de compensación por los golpes que la policía le había propinado una vez que lo trasladó a la dependencia. Más allá de lo inverosímil de la solicitud, Leandro no escondió su indignación porque en poco más de 24 horas, el malhechor había ganado la calle. “Es una cosa de locos”, afirmó el muchacho.
Allí se inició una conversación en la que Leandro intentó disuadir al delincuente para que se marche. “Andate porque la sacaste barata”, le sugirió. Además, cabe acotar que en la segunda oportunidad, el ladrón no se encontraba armado, a diferencia de la primera vez que visitó el lugar. Finalmente, el caco se fue sin un peso.
Hoy, un poco más tranquilo, el dueño del local pidió públicamente “explicaciones a la doctora Parodi. ¿Por qué lo libera?”, se preguntó. Asimismo, solicitó que si la funcionaria judicial no aclara los motivos de su decisión, “se le inicien las causas que correspondan”.
Y Parodi respondió. También por LT10, aclaró que “la persona” en cuestión permaneció “detenida por tentativa de robo a un comercio con un arma que fue secuestrada”. Claro que esa detención duró menos de un día, ya que a 36 horas de protagonizar el hecho, el caco volvió al lugar del suceso. La doctora contó que le pidió “información al personal de la comisaría y me dicen que era un arma no apta” la que se había usado en el ilícito, porque estaba rota y no tenía cartucho.
Ese punto, sumado a que el mencionado no registraba antecedentes y a que se trató de una tentativa de robo (siempre según la palabra de la fiscal) hizo que no se reúnan suficientes “elementos para llevarlo a prisión preventiva”, por lo que recuperó la libertad. Después un cuestionamiento a su actitud, la entrevistada se limitó a decir: “Me abstengo a lo que me indica la ley y para detener a una persona hay que tener elementos”.
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