Asalto, persecución y arresto de un peligroso delincuente
Ayer a las 17.15 dos delincuentes armados asaltaron un telecentro y cíber ubicado sobre la avenida Aristóbulo del Valle al 7.600, se llevaron el total del dinero en efectivo que era la recaudación de la tarde y huyeron corriendo del lugar por calle Ayacucho. Uno de ellos apuntó a un taxista que transitaba por la zona y se hizo llevar hasta French y Rivadavia, pero un policía del cuerpo guardia de infantería, que estaba franco de servicio, lo arrestó.
“La segunda vez que me roban”
Fue lo que le dijo el dueño del telecentro asaltado y además consignó que los mismos delincuentes eran la segunda vez que lo robaban. Lo habían hecho hace diez días, cuando le llevaron el total de la recaudación. Mientras, las empleadas del negocio admitieron que uno de los clientes que estaba en el telecentro durante el asalto, le tiró con una banqueta de madera a los ladrones y a uno de ellos le partió la cabeza, después cayó contra el vidrio del frente y lo rompió.
Ambos salieron corriendo del negocio por la avenida Aristóbulo del Valle hacia el norte con sus armas en la mano, después giraron en Ayacucho hacia el oeste y uno de los delincuentes aprovechó que un taxista llegaba a un taller mecánico, lo apuntó con su revólver y se hizo llevar seis cuadras hasta la intersección de French y Rivadavia.
Un policía de franco lo arrestó
Cuando el ladrón bajó del taxi con su arma en la mano, un suboficial del cuerpo guardia de infantería que estaba franco de servicio y pasaba por el lugar se dio cuenta de la situación y actuó impartiéndole la voz de alto al delincuente. Éste le disparó y el tiro le rozó la cabeza, después se trabaron en lucha y el policía lo detuvo.
Los vecinos del barrio que escucharon el disparo y observaron la lucha del ladrón y el policía, llamaron a la central de comunicaciones del comando radioeléctrico y minutos después llegaron los móviles de ese cuerpo.
A dos meses de salir de la cárcel
El delincuente arrestado dijo llamarse Hugo Fernando Farfán, de 35 años, es oriundo de Quilmes, en el sur del conurbano bonaerense y admitió ante los agentes que hace dos meses que había salido de la cárcel, donde purgó una condena por asaltos a mano armada reiterados, atentado y resistencia a la autoridad, y además completó el detalle de su prontuario criminal, afirmando que en su juventud integró una banda de asaltantes de bancos y que cometieron esos delitos en varías provincias de la Argentina.
Después del procedimiento, el suboficial del cuerpo guardia de infantería, A.M., de 31 años, que es padre de un varón de nueve años y de una nena de cuatro, fue llevado por sus compañeros al hospital José María Cullen, donde los médicos le realizaron una radiografía de la mano izquierda y determinaron que tiene fractura del metacarpiano.
El rostro afligido del taxista era elocuente por el increíble momento que tuvo que vivir cuando el delincuente lo obligó a llevarlo seis cuadras apuntándolo con el revólver cargado, hasta una zona alejada del lugar del hecho donde cometió el golpe en perjuicio de un comercio ubicado al norte de la ciudad.
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