ASEGURAN QUE EN ROSARIO, EL BOOM DE LA CONSTRUCCIÓN ACABA CON EL PATRIMONIO URBANO
Es una mala noticia que cada tanto vuelve a ganar espacio en los medios. La especulación inmobiliaria, vestida con el ropaje económicamente correcto de “boom de la construcción”, poco a poco se va comiendo el patrimonio arquitectónico de la ciudad. En los últimos días fue el turno de una casa de principios de siglo ubicada en calle Paraguay 220, que forma parte de los escasos frentes continuados de características homogéneas que le quedan a Rosario, extendiéndose además por calle Salta. Los destructores ya retiraron los hierros de los balcones del primer piso y comenzaron a picar la balustrada superior. El edificio forma parte del inventario del patrimonio de la ciudad y por lo tanto debe ser preservado. Hoy habrá una reunión especial de la comisión de Planeamiento del Concejo, con el patrimonio arquitectónico como tema central.
El catálogo que incluye 2200 edificios de valor arquitectónico del área central de la ciudad lo dice claramente. El inmueble ubicado en calle Paraguay 220 forma parte de la Categoría B.1.1. (esquinas con tramos de dos plantas) y le corresponde el grado de protección 2b, y por lo tanto no puede ser demolido. Es más, ni siquiera puede atacarse su frente, ya que dicho grado de protección alcanza a “edificios o conjunto de edificios sujetos a preservación de la envolvente, permitiéndose la reestructuración interior, previéndose la revalorización de la fachada por medio de intervenciones mixtas, restauración de elementos ornamentales o compositivos, transformación de carpinterías y ampliación de vanos e incorporación de nuevos elementos”, como indica la normativa municipal.
Pero los propietarios del mismo parecen ignorar la legislación vigente, porque comenzaron el proceso de demolición de la casona de dos plantas, con el objetivo de levantar un edificio de propiedad horizontal. Los inspectores de la Municipalidad detectaron la actividad destructora, que por el momento está frenada. Aunque algún daño alcanzaron a propinarle a la noble construcción, que ya no luce los balcones de hierro forjado del primer piso y muestra los ataques de una piqueta en la cornisa de la terraza.
La propiedad está integrada a un frente de casas antiguas de planta baja y alta que se extiende casi hasta mitad de cuadra por Paraguay, mientras que dobla por Salta para completar un frente tan homogéneo como conservado a pesar del paso del tiempo. En uno de sus tramos aloja a un pub irlandés y en la esquina -remozada- a un restobar de reciente apertura. La casona fue levantada entre 1900 y 1930 y su estilo se ubica entre el eclecticismo y el academicismo. En la zona, a duras penas conviven restos de la rica arquitectura de principios del siglo XX que supo disfrutar Rosario, con los engrendros de diez o más pisos erigidos a partir de las décadas del `60 y `70, además de otros perpetrados en año más recientes.
La reunión especial convocada para hoy a las 12 por la comisión de Planeamiento y Urbanismo del Concejo Municipal es una buena oportunidad para analizar la marcha de los planes de preservación que lleva adelante la municipalidad, con un esfuerzo encomiable frente al avance de la economía privada de demolición del patrimonio urbano.
Según informó el Concejo, al encuentro comprometió su asistencia la secretaria de Planeamiento y Urbanismo, arquitecta Mirta Levin, junto a la directora del Programa de Preservación y Rehabilitación Patrimonial de la Municipalidad de Rosario, arquitecta Silvia Dóccola, más el presidente del Colegio de Arquitectos de Rosario y también miembro de la comisión, Emilio Farruggia.
El Palacio Vasallo espera que las funcionarias se expedan acerca de los proyectos presentados por el edil Fabio Gentili (PJ) que propone la creación del Programa Municipal de Rehabilitación (PROMURE) para propender a la recuperación de edificaciones en sectores de la ciudad que cuenten con infraestructura básica para su reciclamiento, con la finalidad de dar una respuesta al déficit habitacional.
Gentili también apunta a “la aprobación de una ordenanza más abarcadora que las existentes, que tienda a cumplir materialmente la preservación del patrimonio arquitectónico incluido en el catálogo, tal cual lo reconoció oportunamente el Ejecutivo municipal”. Ordena también “ampliar el radio de cobertura a los inmuebles de toda la ciudad y no como hasta ahora, ya que solo se toma como límites Pellegrini, Oroño y el río Paraná”. La ordenanza propuesta prevé sanciones a propietarios o profesionales y empresas constructoras que destruyan deliberadamente el Patrimonio Arquitectónico e “invita” a un mayor protagonismo y responsabilidad por parte de la Secretaría de Planeamiento en temas que son de su incumbencia.
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