ASEGURAN QUE ES IMPRESCINDIBLE TERMINAR LAS OBRAS DE ATUCHA II
El subgerente de Asuntos Institucionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Roberto Ornstein, consideró que es “imprescindible” para el país terminar la obra de Atucha II, no sólo por razones energéticas, sino por los montos ya invertidos en la cuestión y lo poco que falta para terminarla.
“Estamos convencidos de que es absolutamente imprescindible terminar” Atucha II, fue la respuesta de Ornstein cuando se le preguntó sobre quienes aseguran que sería conveniente ir a la construcción de una nueva central.
“Para nosotros es fundamental. La inversión que está paga es del orden de los 3 mil millones de dólares, y falta poquito; sería absurdo no terminarla”, refirió en diálogo con El Litoral.
Apuntó que “es una tecnología muy probada, idéntica” a la de Atucha I. “Lo que queda es casi todo inversión nacional; muy poco importado. El agua pesada se producirá en Neuquén, en la planta de Arroyito. Son 600 toneladas que se renuevan a razón de un 2 % anual”.
Ornstein apuntó que el período pautado en la CNEA para poner en marcha Atucha es octubre de 2010. Dijo que “sería difícil” que antes de esa fecha pueda terminarse.
“Tenemos 900 Mw entre las dos centrales (Atucha I y Embalse) y Atucha II aportaría 700 Mw más. Pasaríamos de proveer el 7 % de la energía eléctrica del país al 12 % del consumo nacional, si se mantuviera en los niveles actuales. Pero la demanda crece mucho, a razón del 7 % o del 8 % por año”, dijo.
Respecto de los costos de producción en el marco del parque energético, apuntó a manera de ejemplo que que “Embalse es la central de menor costo de todo el país”.
Respecto de la necesidad de paralizar la planta ubicada en Córdoba para su mantenimiento y modernización, dijo que “tiene que hacerse la prolongación de su vida útil, pero es un trabajo programado más o menos para después del ingreso previsto de Atucha II al sistema”.
Ornstein explicó que eso le aportaría de 25 a 30 años más de vida útil a la central, y respondió que, en su momento, las tareas de mantenimiento para Atucha I serán de menor tenor porque “la pieza clave es un recipiente de presión” que fue fabricado “con mucho margen” y “no habría necesidad de un trabajo tan serio”.
Contexto internacional
Ornstein aseguró que la Argentina está comprometida con la legislación internacional y nacional que le impide transferir tecnología “sensitiva” a otros países del mundo, y aclaró que, de todas maneras, la producción de uranio enriquecido aún está en etapa de “desarrollo”.
Consultado sobre las advertencias norteamericanas para que no se transfiera tecnología nuclear a Venezuela, Ornstein apuntó que “no tengo noticias de eso; entra en terreno de suposiciones. Tenemos un nivel tal de compromisos internacionales de no proliferación (de armas), incluyendo el tratado de Tlatelolco y la propia legislación nacional, que nuestra capacidad de transferir tecnología sensitiva a cualquier país del mundo es muy limitada.
“De todas maneras estamos en etapa de completar el desarrollo. Si bien tenemos la tecnología desde 1983, la experiencia se mantuvo a nivel de gran laboratorio. Nunca llegó a nivel de planta comercial; hay que volver a retomar todo eso que estuvo parado muchos años”, advirtió.
Consultado sobre las voces que advierten que la tecnología que desarrolló la Argentina para producir uranio enriquecido ha sido superada por otras menos costosas, Ornstein advirtió que “aquí el problema es de otra naturaleza”.
“Hay una fuerte tendencia a nivel internacional a limitar ese tipo de tecnología a quienes ya la tienen. Así, en este momento, si la Argentina desiste por razones económicas, va a tener que olvidar para siempre”.
El presupuesto
Consultado acerca de si la CNEA contaba hoy con el presupuesto necesario para el emprendimiento, Ornstein reconoció que “ha sido escaso estos años, pero no es que hayamos estado particularmente maltratados”. El funcionario dejó ver, sin embargo, la satisfacción que existe en el organismo por el relanzamiento del programa nuclear. “Lo estábamos esperando hace tiempo”, sugirió.
Explicó que, por la “reactivación”‘ del plan, el recurso “va a tener que actualizarse. Pero ya hay un par de decretos que nos permiten entre otras cosas cubrir vacantes; desde 92 no podemos hacerlo, y si bien no existen restricciones a corto plazo, el plantel tiene 50 años promedio”.
Los residuos
Sin entrar en disquisiciones técnicas, cuando se le preguntó sobre el riesgo de los residuos nucleares, Ornstein admitió que “hay que ir contra una opinión pública sensibilizada”. Recordó que incluso a Estados Unidos “le cuesta” afrontar un debate aún cuando está “aplacado” en los últimos años.
Explicó que en la Argentina “tenemos pocos residuos importantes, de alta actividad. El combustible gastado o quemado tiene elementos que se pueden reusar y otros que no. Por ahora lo tenemos en las centrales nucleares, en las piletas de decantación”, o en instalaciones de Ezeiza, donde tienen destino otros elementos (como guantes) de menor riesgo, que estuvieron en contacto con la radioactividad.
Apuntó que “en Embalse, además, hay almacenamiento en seco, en silos”, pero insistió en que los volúmenes no son hasta ahora relevantes. “Ese residuo algún día irá a dispositivos subterráneos profundos, pero ahora la cantidad es poca y se puede manejar con soluciones intermedias”.
Repercusiones internacionales
El relanzamiento del Plan Nuclear Argentino generó consultas internacionales inspiradas más en la resonancia periodística del hecho -ante la actual controversia entre Estados Unidos e Irán- que por inquietud de los entendidos.
Las agencias internacionales difundieron los anuncios argentinos que se vieron reflejados en todo el mundo. “Lo que más consultas generó fue la reanudación del enriquecimiento de uranio”, reveló el responsable de las Relaciones Internacionales de la Cnea, Darío Jinchuk, quien en persona atendió consultas de medios de Brasil, Colombia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos de América y Chile, entre otros países.
El enriquecimiento de uranio es una actividad que dominan sólo diez países en todo el mundo y está bajo la lupa de las potencias nucleares porque es un paso necesario para fabricar armas atómicas. La cuestión está en estos días sobre el tapete por el reclamo de las Naciones Unidas a Irán, a petición de Washington.
Pero el grado de enriquecimiento que requiere el uranio para usos pacíficos es mucho menor que el que se necesita para un arma nuclear, por lo que con las inspecciones de las instalaciones donde se hace, se permite verificar las intenciones de los gobiernos.
La clave del Plan Nuclear Argentino está en sus fines pacíficos, no solamente porque los haya ratificado De Vido al hacer los anuncios, sino por la conducta de la Argentina desde que comenzó su actividad en este campo, hace casi seis décadas. Nuestro país se adhirió en 1995 al Tratado de No Proliferación Nuclear tras un período de construcción de confianza mutua con Brasil, que lo hizo en 1998.
“Con Estados Unidos y con Brasil tenemos comités permanentes de política nuclear, en los que mantenemos consultas regulares, de modo que están siempre al tanto de lo que hacemos”, explicó Jinchuk. Esta semana estará en Buenos Aires el presidente de la Comisión Nacional de Energía Nuclear brasileña, Odair Goncalves Dias, en el marco de los habituales contactos bilaterales.
La embajada de EE.UU. declaró el jueves que “no tiene ningún reparo acerca de los planes de enriquecimiento de uranio” en el país, aunque agregó que “esperamos que la Argentina se asegure de que sus acciones se correspondan con las sólidas credenciales de no proliferación que ha demostrado hasta ahora”.
La respuesta fue igualmente clara. La directora de Asuntos Nucleares de la Cancillería, Elsa Kelly, declaró al respecto que “Estados Unidos puede quedarse muy tranquilo; la vocación política argentina siempre ha sido la de respetar los principios de no proliferación”.
Valor estratégico
Para Ornstein, producir uranio enriquecido “es importante aunque económicamente no es redituable”, pero deja al país dentro del selecto grupo de naciones del mundo que dominan la tecnología. Explicó que el uranio que se usa en Atucha está “levemente enriquecido, al 3%”, mientras que el uso pacífico admitido es de hasta 19,9 %. “Los reactores de investigación trabajan con ese nivel”, explicitó, en referencia especial al RA 3 que funciona en el centro atómico de Ezeiza para producir radioisótopos de uso medicinal. Los reactores de Bariloche y los de las universidades de Rosario y Córdoba son para capacitación de personal.
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