ASEGURAN QUE LA AGRICULTURA CONTINÚA DESPLAZANDO A LA LECHERÍA
De la mano del boom de la soja la actividad agrícola le sigue ganando espacios a los tambos en nuestra región, lo que ya marca un fuerte proceso de transformación productiva en la zona.
“Muchos productores tamberos han decidido alquilar su campos para agricultura”, aseguró Hireneo Centurión, corredor inmobiliario rural de nuestra ciudad.
Advirtió asimismo que “el arrendamiento le permite a los tamberos mejorar un poco su situación económica, debido a que, a pesar de que el precio de la leche se recompuso un poco, sigue siendo más rentable alquilar que producir”.
“Lo lamentable -agregó- es que los tambos que se van no vuelven a armarse y de a poco va cayendo la actividad”.
En diálogo con CASTELLANOS Centurión indicó que “la oferta de arrendamiento es muy tentadora. Hay campos de la zona que se han pagado hasta 50 pesos por hectárea para agricultura”.
El mismo pulso se advierte en la venta de campos, que sigue marcada por una demanda con fuerte predilección por las tierras aptas para la actividad agrícola.
Centurión aseguró que el movimiento del mercado inmobiliario rural “mermó” en el comienzo de año aunque advirtió que continúa activa la demanda de campos para agricultura.
“Se nota que la demanda bajó un poco en los meses de enero y febrero pero se estima que en las próximas semanas retornarán algunos compradores a hacer sus ofertas en esta zona”, explicó.
Resaltó además que “es de esperar que la demanda aumente aún más después de la próxima cosecha de soja”, debido a que “muchos inversores prefieren esperar a ver los resultados de la campaña para recién después salir a comprar”.
“Algunos inversores se han vuelto algo conservadores y deciden esperar los resultados de las cosechas para luego realizar los negocios”, puntualizó Centurión.
Inversores externos
El corredor inmobiliario indicó en cambio que los negocios que continúan vigentes son los que provienen de inversores extranjeros.
“Hay inversores italianos y españoles que llegan al país con la intención de comprar tierras”, explicó Centurión y resaltó que esa demanda “pasa por un primer filtro que son las inmobiliarias grandes de Buenos Aires y recién después, si no hacen negocios, se van corriendo hacia el interior en busca de otros precios”.
Resaltó que en la provincia de Buenos Aires “los valores por hectárea son muy superiores de los que hay en el mercado local o en la región”. No obstante aclaró que “siempre el valor de un campo está muy ligado a las condiciones del suelo, al tipo de actividad que pueda realizarse, al régimen climático y a las mejoras que tenga el campo”.
Consultado acerca de los valores de los campos de la región, el especialista aseguró que en la zona de Rafaela también los precios varían con notoriedad según la calidad del suelo.
Destacó asimismo que la fuerte demanda de campos para la agricultura disparó los precios y al mismo tiempo las pretensiones de los vendedores, que en algunos casos llegan a poner cotizaciones muy altas apoyados en el boom de la soja.
Puso como ejemplo el caso de un campo ubicado en la jurisdicción de Roca “del que pedían 6 mil dólares por hectárea, lo que me parece mucho”, aclaró y añadió que, ante la falta de ofertas razonables, los inversores buscan tierras más hacia el norte de nuestra provincia o en Santiago del Estero.
“Muchas veces los inversores externos llegan a preguntar a nuestra región pero pasan de largo; siguen hacia el norte porque no encuentran valores adecuados”, sentenció.
Sin oferta en la zona
En otro orden Centurión destacó que en nuestra zona “ya casi no hay oferta o es muy acotada. La mayoría de los campos que había para la venta en la región se vendieron”.
“Por eso -añadió- los compradores comienzan a correr su mirada más hacia el norte y buscan campos en Santiago del Estero, con inferior calidad de suelo pero a valores más bajos”.
Destacó asimismo que al ya no haber oferta de campos de suelos 1 y 2 (los más aptos para la agricultura) “comenzaron a venderse campos de la zona de Sunchales hacia el norte, donde la calidad del suelo es algo inferior, pero igual se venden a precios impensados”.
Reiteró que “la tendencia de los inversores es ir ahora hacia zonas de Santiago del Estero, donde se están vendiendo campos para desmonte alrededor de mil dólares la hectárea”.
Centurión consideró que los campos santiagueños están cotizando “muy bien”, más aún si se tiene en cuenta que presentan una calidad de suelo inferior y un régimen de lluvias limitado que aporta un factor de riesgo fundamentalmente para las producciones agrícolas.
Para los próximos meses “se notará un mayor interés en los compradores. fundamentalmente después de la cosecha de soja”, según vaticinó el corredor inmobiliario.
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