ASEGURAN QUE LA MASA HÍDRICA QUE BAJA DESDE EL CHACO NO LLEGARÁ HASTA SANTA FE
El Director Provincial de Defensa Civil, Eduardo Wagner, aseguró esta mañana que la masa hídrica que baja desde el Chaco no llegará hasta la ciudad de Santa Fe y sus alrededores.
De esta forma, el funcionario salió al cruce de las versiones periodísticas que anunciaban una inundación similar a la sufrida por los santafesinos en abril-mayo de 2003. “Hay que ser muy cautos a la hora de dar esa información, teniendo en cuanta los antecedentes que tenemos”, indicó.
Wagner explicó que el pasado viernes recorrieron la zona anegada por el agua junto al Subsecretario de Emergencia, José Alberto Bernhardt, y el Subsecretario de Asuntos Hídricos, Gustavo Villa Uría, donde autoridades chaqueñas le entregaron un informe sobre la actual situación.
“Pudimos comprobar que los canales están trabajando muy bien”, afirmó el funcionario, quien agregó que toda la documentación fue presentada el pasado sábado en Casa de Gobierno, en la reunión que encabezó el Gobernador Jorge Obeid.
“Estamos muy lejos del escenario de 2003”, reiteró Wagner ante la consulta sobre las posibilidades de que la ciudad capital sufra una nueva inundación, y agregó: “Las localidades del norte están tranquilos, aunque solicitan que se los alerte un día ante por los animales de los productores de la zona”.
CHACO: PÉRDIDAS MILLONARIAS POR LAS INUNDACIONES
El agua arrasó más de 300.000 hectáreas de campos de una de las regiones con mejores tierras en la provincia. El panorama es económicamente desolador para el agro: fuentes del Ministerio de la Producción del Chaco estimaron que las pérdidas en cultivos superan hasta hoy los 200 millones de pesos.
Hace una semana, en tres días cayeron 800 milímetros de agua, casi lo mismo que llueve en un año, y por lo menos la mitad de los 10.000 evacuados y autoevacuados aún no pudieron volver a vivir en sus hogares.
Debido a que no hubo nuevas precipitaciones, el nivel de las aguas en la zona afectada por las inundaciones bajó notablemente y la masa líquida se desplaza hacia el Sur, rumbo a Santa Fe.
En el Gobierno provincial se informó que también mejoró el panorama sanitario. “Hasta el momento no hemos tenido casos de enfermedades graves y la situación de la población de las zonas afectadas por las inundaciones está controlada. Sin embargo, nos preocupa el agua contaminada y se han hecho tareas para aislar a la gente y enviarle agua potable”, dijo a LA NACION el ministro de Salud del Chaco, Ricardo Mayol.
Ayer volvió a funcionar el Centro de la Salud de La Clotilde, que había sido cubierto por el agua, mientras que la atención en la zona rural fue reforzada por personal de Ejército que instaló un puesto sanitario en una escuela, a 20 kilómetros del pueblo.
“Mi casa no se puede habitar. Todavía tengo agua hasta la altura de los tobillos. Pero lo peor es que el agua estancada es hedionda porque desbordaron todos los baños de la zona”, dijo Josefina Benítez, vecina del barrio San Roque, mientras mostraba sus pies hinchados por picaduras de insectos.
El cálculo sobre las pérdidas provocadas por la inundación no incluye el dinero que se necesitará para reconstruir las viviendas afectadas en esta localidad de 4000 habitantes, situada a 205 kilómetros de Resistencia, la capital provincial, y a las comunas vecinas de La Tigra, Las Breñas, Corzuela y San Bernardo.
RIESGO DE DERRUMBES
“El agua socavó los cimientos de mi casa y es posible que se derrumben las paredes. Casi todas las casas de La Clotilde quedaron bajo el agua. El único lugar que se salvó fue la terminal de colectivos”, expresó Marcelo Gómez, evacuado en el comedor Prani.
En la estimación realizada por el Ministerio de la Producción tampoco se tuvo en cuenta el presupuesto para construir los dos puentes en los dos tramos de la ruta provincial 95, que fueron cortados por un grupo de productores de La Clotilde para que el agua se escurriera. A última hora de anteayer quedó habilitado el tránsito por dicha vía de comunicación, luego de que personal del Batallón de Ingenieros del Ejército con asiento en Goya, Corrientes y del Batallón de Apoyo Logístico, de Resistencia, concluyó la instalación de dos puentes tipo bailey.
Una recorrida realizada por LA NACION en la zona afectada por las inundaciones arrojó que en la zona comprendida por las rutas 95, 94, 16 y 6 casi todos los campos sembrados con girasol, soja y algodón tenían entre 80 centímetros y un metro de agua.
“Es desesperante. Perdí todo el girasol que sembré. Acá todos se acuerdan del productor para cobrarle los impuestos y las retenciones. Pero nadie se preocupa por saber de dónde vamos a sacar la plata para seguir trabajando”, expresó Oscar Hemadi, de Corzuela.
SIN ALGODÓN NI GIRASOL
Al igual que Hemadi, David Zuk, de La Clotilde, también perdió todo. “No es la primera vez que me pasa. Hace tres años pasó un tornado y no quedaron ni las ramas. Se me fue toda la cosecha de algodón y girasol”, dijo Zuk, quien se sumó a las críticas por la falta de obras.
“La ruta 95 tiene pocas alcantarillas y actúa como un muro de contención para el agua y provoca que muchos campos se inunden”, señaló Zuk.
Para evitar este tipo de inconvenientes y los cortes de rutas, los funcionarios de la Administración Provincial de Aguas (APA) comenzaron a recorrer los campos para aplicar la ley de aguas y evitar que algunos productores construyan defensas que la desvíen de su cauce natural.
Víctor Gasko, intendente de La Clotilde, reclamó ayuda financiera al gobierno nacional.
“Necesitamos plata y no tanta mercadería. Nos enviaron cosas que no necesitamos. Acá hace falta dinero para comprar carne, cebolla, papas y fideos para dar de comer a la gente”, expresó Gasko, enojado. Entre los bienes materiales perdidos, los evacuados necesitan urgente el envío de colchones y calzado. El agua aquí les llevó todo lo que tenían.
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