ASESINAN A GOLPES A UNA MUJER FRENTE A SUS HIJOS
La nena vio todo. Vio a su madre y al marido peleando durante toda esa madrugada. No era la primera vez. Quizás en algún momento la chiquita y sus hermanitos lograron dormirse, pero ella se despertó con el pedido desesperado de su mamá: “¡Ayudame Luana, ayudame!”, gritaba la mujer mientras recibía las descargas furiosas del hombre. Murió poco después. La nena agarró a su hermanito menor, se lo llevó al patio, y allí espero la llegada de su tío.
Una mujer fue hallada muerta a golpes el sábado por la tarde en una casa situada en la ciudad de Villa Mercedes, provincia de San Luis. La Policía acusó del hecho a su marido, quien finalmente fue detenido anoche, según informaron fuentes policiales citadas por Télam. Una hija de seis años de la víctima fue testigo de lo ocurrido y hoy trascendió su testimonio en boca de un familiar al ser publicado en un medio de esa provincia.
El cadáver de Marcela Elizabeth Novillo, de 33 años, fue hallado el sábado pasado cerca de las 15 horas por su hermano, quien había ido a la casa ubicada en Presidente Perón al 1.400 alertado aparentemente por un llamado del agresor. El jefe de la comisaría 9ª de esa ciudad, el comisario César Morales, indicó que la mujer estaba casada con Gustavo Racca (32), quien fue imputado inmediatamente tras descubrirse el crimen.
La chiquita, según publicó el diario “La República”, le contó a sus familiares que en medio de la violencia que se había desatado ella intentó cubrirle la cabeza a su madre con una frazada: “Le tapé a Mamá la cabeza. Yo pedía que no le pegara más”, manifestó su tío, José Luis, citando a la menor de seis años. “¡Gustavo, no me matés, no me matés! ¡Ayudame Luana, ayudame!”, alcanzó a decir la víctima en medio del ataque.
Desesperada, Marcela le imploró a su hija que la ayudara, que intentara parar los violentos golpes arrojados por su marido. Pero no hubo caso, él no se detuvo. Marcela Novillo, además, era madre de un chiquito de 9 años y un bebé de dos meses y medio, el único hijo que había tenido con quien era su actual pareja, ahora acusado del asesinato. Los dos hijos mayores eran de un matrimonio anterior.
La policía indicó desde el principio que había fuertes indicios de que la mujer murió maltratada por su marido: “Hay semiplena prueba que Racca es el asesino de su mujer, por las declaraciones de familiares y vecinos y por lo visto en la escena del crimen”, informó a Télam el jefe de la Unidad Regional II, comisario mayor Luis Silvera. El sospechoso fue detenido anoche en la casa de una tía, en el barrio Las Mirandas.
La pareja tenía una muy mala relación. El marido, según los testigos, atacaba y golpeaba a Marcela constantemente. La noche anterior al hallazgo hubo una nueva pelea. Hubo golpes. Ella presuntamente fue arrastrada ya que se encontraron rastros de sangre y cabellos en distintas partes del domicilio. El enfrentamiento duró casi toda la noche. Los vecinos escucharon gritos hasta las siete de la mañana. Fue la última vez que oyeron a Marcela.
La autopsia ordenada por el juez de Instrucción en lo Penal y Correccional N 1 de Villa Mercedes, Julio César Fernández Trichez, arrojó que Marcela Novillo murió por “politraumatismos de cráneo, pero además había múltiples golpes, principalmente en la zona hepática, con estallido del hígado, escoriaciones por arrastre”.
Silvera informó que la mujer recibió un fuerte golpe en la cabeza, pero había signos de que la víctima además había recibido maltratos y ataques con un palo o una piedra. El jefe policial agregó que el sospechoso tiene antecedentes penales: “Estuvo detenido, fue procesado y sentenciado por robo calificado reiterado y cumplió una pena de nueve años de cárcel. El año pasado salió en libertad”, informó.
Aparentemente, Racca estaba drogado y alcoholizado al momento del crimen. El padre de Marcela comentó a la prensa en medio de una crisis de nervios: “No es la primera vez que Racca le pegaba a mi hija (…). Yo le advertí que no le pegara más porque lo íbamos a castigar (…). Racca viene drogado. Él y sus amigos venden drogas, y como le hacen el caldo gordo, pasó esta desgracia”, sentenció.
Luana vio todo y lo contó. Su tío llegó a la casa y descubrió el asesinato. Llamó a la Policía. Racca ya no estaba, había logrado fugarse, pero fue él aparentemente quien llamó al hermano de la víctima para decirle que pasara a buscar a los chiquitos: “Había sangre y pelos por toda la casa, incluso en la mamadera del bebé de los dos”, manifestó José Luis Novillo. La nena apareció en el patio, abrazada a su hermanito de dos meses.
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