ASESINARON A DOS ARGENTINOS EN MIAMI.
Una fiesta de cumpleaños de argentinos, uruguayos y brasileños, en el corazón de la Pequeña Buenos Aires, en Miami Beach, terminó en la madrugada de ayer en una tragedia cuando un irascible norteamericano, molesto por la música fuerte, entró en el departamento empuñando una pistola y disparó a mansalva. Asesinó a dos argentinos y a una brasileña, e hirió a otras dos personas.
Los argentinos asesinados fueron identificados como Ernesto Fondovila, de 34 años, y Alberto Ledesma, de 30, que se habían radicado en Miami hacía tres y dos años, respectivamente, y que trabajaban juntos en una marmolería. Estaban casados y tenían hijos nacidos en Estados Unidos.
La policía de Miami Beach detuvo ayer, cerca del mediodía, a un norteamericano de 41 años, identificado como Kevin Evers, acusado de ser autor del crimen múltiple. Según dijeron a LA NACION fuentes vinculadas con la investigación, Evers, que fue encontrado en la casa de su padres en Sunrise, confesó haber sido él quien disparó a quemarropa en el departamento de Miami Beach. El detenido vivía desde hacía cuatro semanas en el mismo edificio donde ocurrió el homicidio múltiple.
El crimen ocurrió en una zona de Miami donde el acento argentino es fácilmente reconocible y en la que se multiplican panaderías, parrillas y confiterías argentinas. Es el área dominada por la avenida Collins, a dos cuadras del mar, en su intersección con la calle 77. Esa es una zona elegida por cientos de argentinos que emigraron a Miami en busca de un mejor pasar económico, muchos de los cuales están en una difícil situación legal porque entraron en el país sin necesidad de tener visa, pero se quedaron a vivir después del plazo permitido de permanencia, de 90 días.
En un departamento modesto, de un dormitorio con un balcón a la calle, en un edificio estilo art déco muy común en esa zona, un grupo de amigos festejaba el cumpleaños de la esposa de Fondovila.
Era una típica fiesta de inmigrantes latinos, con música y mucha comida. El departamento era el número 7 del edificio situado en la calle Carlyle y 77. El vecino del departamento número 9, un norteamericano, les pidió que bajaran la música porque, según él, estaba muy alta y le molestaba.
La respuesta de Fondovila y Ledesma fue que iban a hacerlo, que no se preocupara.
Después de la medianoche muchos de los invitados ya se habían ido, pero la fiesta continuaba. Como hacía bastante calor, varios de ellos estaban en el balcón, con las puertas abiertas y bebiendo cerveza.
Cerca de las 3, el norteamericano volvió al departamento, pero esta vez armado. Entró y empezó a disparar. Ernesto Fondovila fue alcanzado por tres disparos, uno en el pecho, que le causó la muerte en forma instantánea.
Ledesma y la mujer de origen brasileño -cuya identidad no fue difundida por la policía- también recibieron balazos y murieron de inmediato.
Silvana González, esposa de Ledesma, se tiró sobre su hija de ocho meses, que estaba durmiendo, para protegerla con su cuerpo, dijeron testigos del homicidio. “Las mujeres gritaban y sus maridos estaban abatidos en el piso”, sostuvo Leo Pacheco al canal de televisión NBC 6, de Miami.
En el momento de la furia de balas, dos nenas estaban durmiendo en uno de los dormitorios.
La detención
A los pocos minutos llegó la policía, pero el asesino ya no estaba en su departamento, con lo que se inició la búsqueda. La pesquisa, a cargo del detective Julio Yerro, de la división investigación criminal de la policía de Miami Beach, concluyó pocas horas después, durante la mañana de ayer, cuando Evers fue detenido en Sunrise.
El cónsul argentino en Miami, Luis Riccheri, dijo a LA NACION que su representación se hizo cargo de los trámites necesarios para la repatriación de los restos de Ledesma y de Fondovila. Según el diplomático argentino, ese trámite será bastante rápido y no podría demorar más de dos o tres días.
La Cancillería les facilitará la documentación a los familiares de las víctimas para que puedan viajar a Miami y volver a la Argentina con los cuerpos, aseguró Riccheri.
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