ASESINARON A UN REMISERO DE UN BALAZO A QUEMARROPA
A Silvio Leonel Barros Rodríguez le faltaban pocos metros para llegar a la casa donde antenoche lo esperaba su mujer, en barrio Moderno. El remisero, de 30 años, iba por Biedma al 5200, pero cuando pasó la calle Aldao se encontró con una escena que, por algún motivo, lo intimidó hasta hacerlo retroceder en su modesto Volkswagen 1500.
Según un vecino, poco después de la medianoche estaban en la gélida y desierta calle dos jóvenes: la investigación trata de establecer si conocían a la víctima y, en ese caso, la emboscaron por algún asunto pendiente, o si sólo trataron de robarle. El caso es que el chofer recibió un certero disparo al corazón que destrozó el vidrio de la ventanilla de su lado y lo fulminó en menos de dos minutos. El proyectil, calibre nueve milímetros, fue disparado a quemarropa, y por eso atravesó el cuerpo y quedó en un asiento del coche.
Excepto un equipo de handy, en el auto blanco (dominio VKO-501) no faltaba nada del remisero. El auto finalizó su marcha atrás en una zanja de Biedma, entre Matienzo y Aldao, con su conductor moribundo que cuando el chofer se desvaneció siguió varios metros hacia atrás. Finalizó su marcha al caer en una zanja de Biedma entre Matienzo y Camilo Aldao, a metros de la casa donde lo esperaban.
Enfrente, sobre la fachada de una escuela, apareció una vaina calibre nueve milímetros. Media hora después del estampido, un llamado anónimo avisó a la policía sobre el incidente, pero luego nadie admitió haber visto el crimen. Tampoco desde el entorno familiar surgieron datos relevantes para la investigación. Alguien dijo que Barros Rodríguez era remisero, aunque el vehículo no tenía identificación en ese sentido. Después se supo que, en efecto, trabajaba en una pequeña remisería del barrio. Sus compañeros dieron testimonio y la mayoría expresó que el asesino era un conocido. Es también la convicción de la Brigada de Homicidios.
Barros Rodríguez fue ejecutado a sangre fría y a quemarropa. El vidrio del flanco izquierdo quedó destrozado (se presume que estaba cerrado cuando la bala lo hizo estallar). Aunque resta el peritaje de los restos del plomo, se cree que el calibre del proyectil es 9 milímetros.
La pesquisa quedó a cargo de la comisaría 19ª, bajo la supervisión del juez de instrucción en feria, Eduardo Suárez Romero. Las opiniones de los detectives se reparten entre el intento de robo y el ajuste de cuentas. No se descarta que Barros Rodríguez hubiera reconocido a sus atacantes, y que por eso intentó desandar. Su último gesto fue alejarse de la emboscada, pero no lo logró.
No obstante, algunos policías contaron, en base a su experiencia, que la reacción natural de una persona que descubre una inminente agresión es avanzar, no retroceder. De allí que les resulte llamativa la actitud de la víctima.
Un vecino declaró haber escuchado una “acelerada” (en verdad el auto se desplazó hacia atrás) y luego una detonación. Cuando se asomó para otear qué sucedía divisó la sombra de dos pibes en fuga, pero no pudo precisar vestimenta, edades ni características físicas.
Si se trató de un robo, no fue la primera vez de Barros Rodríguez. Ya había sufrido un atraco, también en la zona oeste, pero entonces no radicó la denuncia. Resulta curioso que en esta oportunidad no faltara nada en el coche: había documentación, una billetera con cuatro pesos y efectos personales.
El joven remisero murió en el acto tras recibir un balazo en el pecho, del lado izquierdo, que perforó el corazón y un pulmón. Eso le provocó una hemorragia masiva y fatal. El médico forense Raúl Rodríguez, encargado de la autopsia, explicó que el cadáver presentaba una única lesión, muy severa, en el ventrículo derecho. La bala salió por la espalda, del lado derecho, luego de hacer una trayectoria casi perpendicular al cuerpo. De allí la hipótesis de que el tirador estaba muy cerca, prácticamente al lado y hacia adelante.
También se conjetura que el homicida se encontraba de pie y que no disparó de arriba hacia abajo sino que apuntó con la mano a la altura de su cintura. Lo que sí se sabe con certeza es que el tiro tuvo una eficacia asesina. Y que todavía no hay sospechosos.
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