ASESINARON AL PRESO QUE ACUSÓ A CARCELEROS DE VENDER DROGAS
Carlos Alberto Cartelle tenía 30 años y anteayer a la noche fue asesinado en el pabellón 12 de la cárcel de Coronda, adonde había llegado momentos antes desde una celda que está alejada del resto del penal. Su nombre no es ajeno a la crónica policial: en febrero de 2002 denunció al Servicio Penitenciario por venta de estupefacientes y ratificó sus dichos en la Justicia. Después, sufrió en carne propia el peso de sus palabras y fue herido en cuanto penal estuvo.
Algunos de esos hechos están siendo investigados todavía por la Justicia. Cartelle es el segundo recluso asesinado en menos de 24 horas en Coronda. Anteayer, a las 6 de la tarde, Oscar Giménez de 34 años fue apuñalado mortalmente durante una pelea en la que también resultó herido su contrincante.
Una fuente cercana al Servicio Penitenciario relató que Cartelle estaba alojado en un pabellón aislado del resto del penal desde hacía más de un mes, cuando fue trasladado a ese penal desde la cárcel de Las Flores, en Santa Fe. “Estaba separado del resto para poder protegerlo”, destacó la fuente en referencia al problema entre el recluso, el Servicio Penitenciario y algunos de los internos.
Pero el nuevo juez de ejecución de Coronda, Julio César Arri, ordenó que Cartelle fuera trasladado al pabellón 12, aparentemente a pedido del detenido, que no quería seguir aislado.
La fuente consultada explicó que, en general, para trasladar a un recluso de un pabellón a otro se le toma declaración escrita. Y aclaró que en este caso, Cartelle se entrevistó con el juez antes del traslado.
Traslados y puñaladas
Cartelle llegó a Coronda hace un mes atrás desde Las Flores, donde había sido alojado después de que lo apuñalaran en la Unidad 3. Este último ataque ocurrió el 9 de mayo pasado, durante una pelea que se desató en el pabellón B. La información oficial aseguraba que el motivo de la reyerta fue la disputa por el control del penal. Sin embargo, el juez Carlos Triglia investigaba qué responsabilidad tenían los agentes penitenciarios en el hecho. Además de Cartelle, resultó herido Sebastián Fernández, de 20 años, y otros reclusos fueron atendidos por diversas lesiones.
Cartelle fue internado en el Heca ya que el puntazo que le asestaron le perforó un pulmón. Estuvo dos meses convaleciente y después fue trasladado a la cárcel de Las Flores, y de allí a Coronda.
A la Unidad 3 llegó desde Coronda, donde lo apuñalaron el 4 de julio de 2003. El traslado lo consiguió después de que su madre, Nélida Gómez, una mujer inválida de 53 años, se encadenara con su silla de ruedas en el hall de los Tribunales.
Gómez relató en esa oportunidad que su hijo fe internado en el hospital Cullen (de Santa Fe) tras recibir una puñalada y, cuando dejó el efector, fue alojado con los mismos reclusos que lo habían acuchillado Según la mujer, su hijo había sido herido en represalia a su denuncia sobre el tráfico de droga en el penal. Concretamente, la acusación planteaba que los reclusos entregan ropa y calzado a cambio de sustancias ilegales, y le exigen dinero a su familia para poder consumar la compra.
Cartelle fue trasladado a la Unidad 3 pero previamente el Servicio Penitenciario había descalificado la denuncia, haciendo eje en la “conducta pésima” del interno y subrayando las 21 sanciones disciplinarias que recibió desde su ingreso, a fines de 2001.
Pero en el mismo mes de agosto, luego de su traslado, prestó declaración judicial por su denuncia sobre tráfico de drogas, que data de febrero de 2002, fecha en la que tanto él como sus familiares situaron el inicio de los apremios y castigos arbitrarios de la guardia.
Cartelle ratificó sus acusaciones, en tanto se inició una investigación en la Justicia de Santa Fe en base a las publicaciones periodísticas que daban cuenta de la escandalosa revelación.
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