ASESINARON EN BEIRUT A UN CONOCIDO PERIODISTA OPOSITOR
Las calles de Beirut volvieron a ensangrentarse ayer cuando una bomba oculta en su auto liquidó al periodista Samir Kassir.
La confusión, el miedo, los ruegos por la paz, y la tensión se conjugaron en el Líbano tras el asesinato, ocurrido cuatro meses después del atentado que también le costó la vida al ex primer ministro Rafik Hariri. El hijo y heredero político de Hariri, Saad, fue concluyente: “Las mismas manos manchadas de sangre que asesinaron a Rafik Haririri son las que mataron a Kassir”. Elías Atallaha, líder de la oposición de izquierda, fue taxativo : “El presidente Emile Lahoud y los servicios secretos lo mataron”, declaró.
Como sea, fue un mensaje brutal que situó a la prensa nuevamente en el epicentro del largo conflicto libanés. Desde 1975, cuando se disparó la guerra civil en Líbano, asesinaron a 50 periodistas. Hoy, el crimen contra Kassir se inscribe en un momento en el que advenía una frágil esperanza. Precisamente durante estas mismas semanas se están desarrollando las elecciones parlamentarias que fueron divididas en cuatro fases y que terminarán el 19 de junio. En abril las tropas sirias abandonaron el país tras décadas de ocupación, pero Damasco mantiene su influencia en vastos sectores políticos.
Kassir era columnista del diario An-Nahar , un medio que vende 45 mil ejemplares diarios y con una firme posición editorial dura y sin fisuras, en contra de la influencia directa del régimen de Damasco en el Líbano.
Clarín dialogó con Naji Tuani, director general del diario, y su testimonio fue claro y doliente. “No tengo dudas de que esto es obra de los sirios. El régimen de Damasco es responsable absoluto de este crimen horrendo”.
Samir Kassir tenía 45 años y dos hijos. Fue un duro opositor al gobierno de Lahoud. Y era además un historiador respetado unánimemente en su país. Es el autor, entre otros diez libros, de una “Historia de Beirut” que recorre los cuasi infinitos avatares por los que transitó la ciudad en la que lo asesinaron ayer.
Naji Tuani contó que apenas conocido el atentado, la gente se dirigió en masa hacia el sitio del crimen, “con velas en las manos, rogando por la paz, condenando el asesinato, llorando y pidiendo que los sirios se vayan de una vez”. Y para hoy, viernes, anticipó Tuani, está anunciada otra masiva manifestación de duelo y protesta.
El primer ministro Najib Mikati, prosirio, visitó sin embargo el lugar del crimen, condenó previsiblemente el atentado y convocó a una reunión ministerial de urgencia para discutir cuestiones de seguridad.
Kassir era un palestino de origen cristiano, con doble nacionalidad. Era libanés y francés. Además de escribir, dictaba clases de Ciencias Políticas en la Universidad Jesuita de Saint Joseph. En el año 2000, la autoridades confiscaron su pasaporte libanés sin explicaciones y arbitrariamente. Su último editorial, publicado el viernes, criticaba la detención de disidentes políticos en Siria.
Clarín le preguntó a Tuani si él, como director de An-Nahar, se sentía en peligro. Fue realista. “Hoy en el Líbano todos vivimos en peligro”.
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